Cuando viajar no vale nada

Con sorpresa pero también con esperanza, vimos hace unos días que el Diario Familiar™ hizo eco del problema en el que se han convertido los viajes de alcaldes y concejales de Curicó. Si bien con cautela se limitó a mostrar como las redes sociales fustigaban viaje a Europa del concejo municipal, se reforzó el tema en la agenda de la ciudad. De ahí a otros medios online fue cosa de tiempo. Harto demoraron.

Esto lleva años en desarrollo, por favor no pensemos que nace hoy. Hace algún tiempo solicité, apelando a la Ley de Transparencia (liderada por representantes maulinos Larraín y Gazmuri, en 2005, que ironía), antecedentes acerca de los viajes de los integrantes de la mesa que lidera la ciudad. De la entrega es posible ver incluso que Emiliano Rojas dejó rendiciones pendientes e incluso quienes dejaron el cargo -cosa atípica en un grupo que siempre intentará ser reelecto- mantienen aún rendiciones que al parecer no son importantes. No son importantes para los fiscalizadores con vínculo directo con los representantes (diputados o los mismos concejales) y tampoco para el ecosistema de medios locales, salvo de ser necesario por vendetta.

Algunos resultados parciales -o por entrega o por petición- se han mostrado en el grupo “Que los concejales de Curicó transparenten gastos ante la ciudadanía”. El nivel de la entrega llegó a algunas boletas y consolidados acerca de viajes, lo que como boomerang golpea al concejo. Quien no se maneje en datos podrá lograr rápidas conclusiones que incluso no tengan sentido de realidad. Pero bueno, ha sido un juego en el que no les ha importado mayormente las consecuencias y, según la propia data, parece más importante cuotear en la lógica de “vayan ustedes que ya pronto vamos nosotros”. Cabe detenerse un poco en el punto de la transparencia: medias verdades también pueden ser medias mentiras. El sesgo hacia algunos concejales frente a la mágica opacidad de otros le hace flaco favor a la idea de fondo de transparentar. Por que, asumimos que esa es la idea del grupo, ¿no?.

Pero volvamos a los viajes.

La forma importa. Cercano al centro de la discusión también se ha puesto al modo en el que se aprueba este tipo de viajes. No pasa piola el hecho de que varios de que se aprueben en sesiones extraordinarias -aunque vaya con arroz graneado– vale decir, que se llame a sesión de concejo con el fin de definir este tipo de viajes. Tampoco pasa piola el número de proveedores que genere el llamado, porque, la necesidad no nace desde el municipio, una sutileza leve pero con una enorme profundidad. Que quede claro: no son concejales o alcaldes que vean necesidades de capacitación en un área y que pidan ayuda, simplemente se analiza la oferta en cuanto a lo “interesante”. Por lo demás, las universidades en la región -a las de verdad me refiero- tienen de sobra la potencia para capacitar en estos y otros temas que ni se les pasa por la mente a nuestra ávida mesa de representantes.

Pero el escenario de fondo también importa. Hemos pasado el primer año de este nuevo periodo y, ya con nuevo presupuesto aprobado, hay salarios pagados a medias e incluso acusaciones de quiebra. Hace algunos posts ya mostraba el nivel al que habíamos llegado en la Comarca Singular™. Bueno, no creo que estemos en quiebra, pero sí con cuentas y partidas que corren peligro. Cabe hacer notar que el reciclaje de representantes asegura que han sido los mismos quienes han aprobado estos dos anteriores presupuestos. El argumento del “fue el gobierno anterior” cae. Éste es el escenario en el que se viaja, en el que si dice si a la “oferta” de “capacitación”.

Pues bien, mientras sigan llegando ofertas sabrosas por capacitaciones que parecen importantes, esto seguirá pasando. Por cierto, no es tan osado pensar que existen empresas -ni siquiera son universidades u organizaciones validadas…- que han encontrado en este modelo de negocio -generación de seminarios asociados a viajes- una forma “limpia” de, primero, no tener competencia y, segundo, tener vía directa a recursos públicos sin necesidad de licitación, como otros proveedores que sí deben someterse a este proceso. Seamos claros: no se llega a ser alcalde o concejal siendo ingenuo o pollo, por lo que esto ya debiesen haberlo notado.

Pero reitero la importancia de experienciar nuevos horizontes, ver otras realidades para lograr la inspiración necesaria para poner a la ciudad en primera línea o generar nuevas alianzas. Seré más directo: los viajes son necesarios. Ahora bien, mientras sigamos enfrentando el frenazo de desarrollo en el que nos encontramos desde hace más de 15 años, el camino debiese ser el del ahorro y mesura. Se mantendrá la indignación ciudadana mientras se mantenga el fruto cero de todos estos viajes. En este abuso cuoteado han logrado que la ciudadanía considere, con justa razón, los viajes como un lujo innecesario y no más allá que simples vacaciones a costa de todos.

En una breve ironía: viajar no ha valido nada pero ha costado mucho.

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Marcelo Aliaga

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5 thoughts on “Cuando viajar no vale nada”

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