Bloggeando la vida

Señor Carabinero, tome asiento

Por Marcelo Aliaga. August 12, 2011. 428 views.

Acerca de la legitimidad en fiscalizaciones de buses y riesgo de los propios policías en ruta

Es fin de semana largo en Chile y como lo requiere el estado medial de las cosas, se ha desarrollado en los terminales de buses las intensas inspecciones, por cierto, escasas mientras no haya una cámara en frente.

Tenía pendiente desde hace un rato este post y quizá mis más cercanos que ya conocen la historia se habrán extrañado de que no la haya publicado antes. Me parece hoy un buen día, con fiscalizadores atentos y cuerpo de Carabineros apoyándolas. Necesitamos buenos fiscalizadores y buenas policías, pero para que logren serlo requieren de validez y sentido de ejemplo.

Contexto
Como ya lo habrán notado si viajan con cierta frecuencia desde Curicó o regiones del centro sur, las plazas disponibles en el servicio de trenes TerraSur han disminuido y aumentado el coste, en un claro interés por potenciar el servicio (sutil ironía). Si bien eso da para otro post, nos hizo tomar la decisión de viajar desde Curicó a Santiago en bus, eligiendo Buses Díaz, lo que fue un error.

Póngase el cinturón por favor
Me alegró que al comenzar el viaje nos hubiesen pedido abrocharnos el cinturón de seguridad, medida que por primera vez era posible ya que antes los buses únicamente contaban con cinturones en algunos asientos delanteros. Pero bien, accedí, no sin preguntar de qué forma cuidarían a los pasajeros que iban de pie en el pasillo. ¿Es que ante un accidente los más afectados no serían quienes iban de pie? Recibí una poco simpática respuesta de parte del asistente, quien fundamentó la situación en mi privilegio de poder comprar un pasaje antes de subir al bus (¿?). Si, yo también sonreí.

Si, usted también use cinturón
Pues bien, no fue suficiente. Mirando en detalle hacia los pasajeros que iban parados, me fijo que ni más ni menos va un par de Carabineros con su atuendo característico. Tuve la buena/mala idea de tomar una fotografía de ambos, lo que hizo arder troya, eso también da para otro post.

Todos suben
Esta situación no es nueva y tiene varias perspectivas asociadas, que implican tanto a Carabineros, fiscalizadores y desde luego a las propias compañías de buses. Ha existido históricamente la tradición de que no se puede “dejar abajo de la micro” a un Carabinero, menos si está de servicio, ustedes saben por eso de las vueltas de la vida… Con o sin dolo, la situación en si pone en riesgo vital ante un accidente de tránsito a el o los pasajeros con o sin uniforme. Esto de por si es una apuesta arriesgada teniendo en mente en que ante la eventualidad de un accidente y muerte de un policía la pregunta obvia será ¿y qué hace de pie alguien que debe fiscalizar que eso no suceda?. ¿Con qué autoridad puede fiscalizar alguien que incumple su fiscalización?. Si, hay un error por parte de Carabineros que sube a un bus donde hay asientos disponibles, pero desde luego hay un error en la empresa de buses al no detener la situación.

Nuevamente nos encontramos en una situación que enfrenta a dos poderes que se entrelazan a pesar de caer en un conflicto de interés: Carabineros debe viajar, si, y también securizar carreteras, fiscalizar y mantener el orden en el contexto en donde se desempeñan las empresas de buses. ¿De qué forma transparentamos el escenario?, ¿Carabineros paga por viajar?, si paga entonces ¿Por qué no puede tener un asiento?.

Si, puede verse como un caso particular, pero desde que viajo he visto que Carabineros ingresa sin más a cada bus que sube. No quiero decir tajantemente “Carabineros no paga por viajar en locomoción pública” dado que no me consta que haya regulación al respecto, lo que si, puedo dar fe de que al menos no he visto que suceda y, por el contrario, he visto cómo suben aprovechando el temor/pusilanimidad de los choferes/asistentes que prefieren tener un amigo y no un adversario en el camino.

Ante la sensibilidad
Como descubrí aquel día, hay gente sensible —¿les conté que un pasajero me ofreció golpes y Carabineros no hizo nada?, así de fino el viaje— la que desde luego interpretará este post como “un franco ataque a la autoridad y al orden”. No tengo nada contra Carabineros, es más, familia cercana juró en la institución llegando a dar sus mejores años de vida a ella. Entiendo también la complejidad del rol y desde luego eso de “no saber si volveré”. Por la misma cercanía y referencia —de integrantes que jubilaron en la institución— sus enseñanzas más claras fueron acerca de que el ejemplo es la primera guía en la sociedad y que no se puede exigir el cumplimiento de las normas que como sociedad nos ponemos sin partir por respetarlas consecuentemente nosotros mismos. Entiendo la necesidad de viajar, pero ejemplificar el cumplimiento a la norma es clave en la labor de ciudadanía que tienen las fuerzas de orden y seguridad.

Pues bien, retomando el concepto, ¿de qué forma podrá fiscalizar la policía algo que incumple?, ¿será mucho pedir el cuidado de sus propias vidas?, ¿no es deseable que para mantener la distancia de los fiscalizados, la policía pague por el servicio?, ¿hay normativa que señale que luego de jubilar los ex-funcionarios no puedan desempeñarse en un rubro al que fiscalizaron ante la evidente incompatibilidad?

Fue uno de nuestros peores viajes. Francamente olvidables, aunque no el único olvidable en Buses Díaz. Si es curioso y quiere ver qué pasó en ese viaje, puede ir a Buses Díaz en Terminal Santiago y pedir el Libro de Reclamos. Fíjese en el anillo de quién se lo entregue.

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¿Cuánto vale una familia?

Por Marcelo Aliaga. June 7, 2010. 1,131 views.

Simplemente pagamos el precio de la ambición

En mi país un sector creativo ha invitado a pensar en bonos para matrimonios, por hijos y por llegar a los 50 años de casados. Esto, además de ser injusto —¿por qué no poder optar en la libertad asegurada en la constitución a la soltería y ser tratado equitativamente?— y poner nuevamente en desventaja a algunos, evade al génesis del “problema” haciéndole el quite a un espejo en el que como sociedad no nos queremos ver, ni queremos replantear.

Trabajo, trabajo, trabajo!
Para nadie es una nueva estadística que el periodo de la maternidad se haya desplazado en la vida de la “mujer actual” —suena a suplemento de SSR— lo que desde luego responde a lo que en una sociedad que se quiere ver como meritocrática, al desarrollo profesional. De igual modo con el hombre, donde existe un pacto implícito en donde hemos visto como se desplaza también el cuándo “dar el sí” si es que se opta por el matrimonio.

Cabe preguntarnos en este punto, ¿por qué?.

El trabajo para la mayor parte de la ciudadanía significa su opción a tener la misma oportunidad del vecino de “tener” todo lo que la sociedad etiqueta como una necesidad o como un símbolo de estatus y de algún modo, de pertenencia a esta sociedad. No tienes, no perteneces. (Pregúntale a un mendigo). Por proporcionalidad directa, más trabajo → mayor capacidad de consumo; mayor escolaridad → mayor capacidad de conseguir empleo. En una sociedad que valora consumir, esto es, tener por sobre ser —materia por sobre espíritu en términos clásicos— vale más cuanto puedas comprar que cuanto puedas ser y, el ser, se moldea también en espacios humanos (familiares y sociales), pero, ¿y si no hay tiempo?, ¿si el tiempo se lo lleva el poder optar a tener?, ¿cuántos amigos has perdido?.

Efectivamente, mientras el dueño de la compañía puede optar entre como maneja su tiempo, quien sólo trabaja de forma dependiente no puede hacerlo. No es la primera vez que pasa en nuestra historia, recordemos al señor en la mina, a la señora en la fábrica de telas y probablemente el hijo aprendiendo el oficio del padre, ya que en el futuro debería ser él quien continuase la tradición. Esta realidad post-industrial movió por necesidad al mundo del trabajo primero a la mujer y luego a los propios hijos, tendencia que favorablemente va en retirada en occidente.

El problema del tiempo, el problema del trabajo y el problema del tener frente al ser, no solo afecta a nuestra construcción de sociedad, siendo con otros, perteneciendo realmente y sin poner como foco el tener.

Familia bien educada
Cuando se comienza a hablar del “problema educativo”, se aborda hasta cuanto implica que el auxiliar de la escuela use tal o cual color de tarro para llevar la basura en el rendimiento escolar, pero siempre se deja convenientemente de lado que el factor decisivo es la familia. Ante esta situación y con estadísticas al alza de problemas asociados —delincuencia, drogradicción, formación, etc.— se desplaza la responsabilidad hacia el lado del estado. Ahora, será el estado a través de, por ejemplo, jornada escolar completa, talleres los sábados, etc., quien eduque y mantenga a cada escolar, cabiéndole al estado directamente el peso del éxito o fracaso de la educación de los niños. Y cabe preguntarnos entonces, ¿padres que con suerte alcanzan a llegar a casa para dormir, podrán cumplir la labor que les cabe ante tal situación?. Obviamente no y probablemente esto no cambiará. Si para el bicentenario —celebración de ni más ni menos que 200 años de vida independiente— el indicador de miserabilidad marcó 100 por dar un día libre por los costos económicos que trae —siempre se ve la mitad vacía, ni el turismo ni diversión dan dinero…—, ¿estarán dispuestos a pensar en rebajar una jornada para los padres el año completo? Obviamente no y a pesar de que esto a largo plazo genere mayores rendimientos y el fortalecimiento de la misma familia con la que se hace gárgaras en el hemiciclo.

Si, estamos de acuerdo. Siendo diputado, senador o teniendo algún tipo de influencia dentro del segmento acomodado de la población, de ese que quiere que aumenten los hijos por hogar y muñequea a los valores según su criterio, obviamente parece una aberración pensar en pocos hijos o en matrimonios que duren poco —¿falta de tiempo y cuidado o preocupación?— y cómo no ha de ser así, si en la mente cota mil, con padre en la empresa y madre en el gimnasio parece incomprensible que al retorno de la escuela no haya alguien en casa. Aunque sea la nana.

¡Felicidades!. Hemos llegado al punto de tener que pagar. Dar dinero para “incentivar” ciertas prácticas sociales antaño naturales, tradicionales.

¿Qué ha pasado, al punto de tener que dar dinero para motivar la formación de familias y la mantención del vínculo en el tiempo?, ¿Cuánto vale una familia?

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El Chile que queremos vivir

Por Marcelo Aliaga. May 5, 2010. 941 views.

“se debe incluir en este esfuerzo (de reconstrucción) no solo a la elite administrativa nacional/regional/comunal ni tampoco agregar solo a la elite económica que en base a dinero ha comprado el cupo en la reunión, sino que a quienes vivirán, tendrán su familia y usarán tales ciudades día a día quizá hasta su muerte”

El terremoto me encontró en Santiago. El edificio en el que vivo, el caos, las sirenas, la oscuridad, el lobby lleno y la vigilia siguen en mi mente. También la caminata zombie por la mañana para ver cómo había quedado la ciudad, la moneda, la plaza, la polvareda, pero no fue ahí cuando la magnitud del daño fue asimilada.

Los barriles apilados de una empresa de salsa de tomates en el suelo acercándose al epicentro daban cuenta de la roja alerta. Tenía que acercarme donde vive mi familia y por consiguiente donde había estado mi propia vida en el pasado reciente. Llegué a Curicó y luego a Curepto. Casas en el piso, otras en demolición, carpas por todas partes y maquinaria pesada tomándose las calles por donde anduve en bicicleta desde niño.

Con el obvio nudo, ante la evidencia explícita de esos tres minutos, se precipita la decisión, la elección de bando del que estaríamos y la que creo que la mayoría ha tomado: reconstruir. Se ha perdido un pasado, sabemos que no debemos seguir aumentando la pérdida. Conocemos el ciclo desde el momento de nacer, por tanto habrá que volver a iniciar el ciclo.

Del mismo modo en que cayeron construcciones de cimientos precarios, la sociedad evidenció la precariedad de su equilibrio emocional, económico y social. Tal como se reconstruirán viviendas en su momento, cabe tomar la segunda gran decisión: qué queremos construir. ¿Queremos lo mismo de antes?, ¿queremos el mismo Chile de antes?, ¿queremos un trabajo bien hecho y pensando a futuro?, ¿qué queremos?.

Como en su momento inundó la terminología post-traumática con los “daños estructurales”, “fisuras”, “calculistas”, etc., hoy comienzan a surgir los “planes maestros”, “estructuras modulares” y un sinfín de iniciativas de apoyo. ¿Qué queremos?, si pensamos en planes maestros que esbocen un futuro posible para las ciudades que haya que reconstruir desde cero o planes de reconstrucción para aquellas patrimonialmente destacadas, debemos percatarnos en los errores del pasado para no volver a caer en ellos.

El secretismo administrativo tiende a cerrar las puertas a una labor coordinada con quienes harán su vida en tales sectores que se planean. La primera intuición nos hace pensar en que no debe ser una labor centralista sino distribuida tanto geográficamente como por las voluntades de quienes integran tales geografías. Podremos apelar al sentido demócrata de representantes para ciertas decisiones, pero la vida y construcción de cientos o miles de casas, barrios, calles, etc., es una labor demasiado compleja como para ser efectuada por un solo humano, tanto por capacidades como por tiempo. Es por ello que se debe incluir en este esfuerzo no solo a la elite administrativa nacional/regional/comunal ni tampoco agregar solo a la elite económica que en base a dinero ha comprado el cupo en la reunión, sino que a quienes vivirán, tendrán su familia y usarán tales ciudades día a día quizá hasta su muerte.

Mientras esto pase, deberemos ocuparnos de una tarea doble: la de no acostumbrarnos a esto como algo “normal” por ejemplo en base a la rutina -vivir en carpas o mediaguas- y la de no permitir el olvido de todos aquellos que día a día sufren por un terremoto que ha derribado parte de sus vidas –por ejemplo, por un mundial de futbol. Por ellos, no perdamos esta oportunidad.

Este punto de inflexión inevitable puede ser una oportunidad inimaginable para pensar, desde el Bicentenario, en el Chile que queremos vivir.

Post concursando en:
Concurso GV2010

Actualizado
Este post concursó con más de cien y fue seleccionado entre los 5 finalistas. Casi logró el primer lugar :p

Temas: Doxa,Familia,Mass media,Solo en Chile
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Agradecimiento dirigido

Por Marcelo Aliaga. April 5, 2010. 1,074 views.

Es muy probable que oficialmente no exista un agradecimiento. Se que no lo han buscado, motivo mayor para agradecerles.

Por celebrarse Semana Santa, estuve el viernes junto a mis padres en Iloca, azotada por el maremoto. La estela de tragedia aun es visible y quedará su marca de sal por un tiempo más, junto con el temor que en cada réplica no solo mueve el piso, sino eventualmente al Mar, con un doble efecto atemorizante. La ayuda ha llegado al sector pero la prueba de lo que pasó sigue ahí.

El sábado ya en Curepto, diversas organizaciones agendaron apoyo para adultos y niños, del apoyo que no es de bienes ni cosas, del otro que incluso tiene mayor valor, pero quiero referirme a uno en particular.

Por que se que leerán esto, agradezco sinceramente por las horas que entregaron para darles un espacio de alegría y color en un espacio dominado por el café-adobe —ahora café-mediagua— a quienes en un futuro tendrán la misión de continuar la reconstrucción de más de 200 años de historia. Por su intermedio, a aquel gran número de personas que tomando un fin de semana largo, concentraron su tiempo libre en apoyar ciudades y poblados que incluso no conocían, cediendo su propio relajo y tiempo. Ya de viaje hacia Curicó y Curepto pude ver pequeñas caravanas de empresas y organizaciones que, sin necesidad de aparecer en teletones o eludir pago de impuestos, viajaron junto a sus familias a apoyar. Ellos ya habrán podido observar en su real magnitud lo que pasó y pasará.

Vaya para ustedes mi aprecio. Por que los conozco, se que no buscaron figuración pública ni publicidad, lo que valoro aun más, viendo que incluso entidades centradas en una pseudo caridad soteriológica perdieron el foco de dar con la derecha sin que la izquierda se enterara. Sumo a ello a los contingentes de voluntarios, que incluso ocasionalmente tienen que desconcentrar sus propios esfuerzos ante autoridades con motivaciones dispares que desconocen su rol, pero conocen de su ambición.

En ustedes también, el agradecimiento a profesionales selectos de distintas disciplinas que sin radios, TV, ni farándula entregaron y seguirán entregando lo mejor de si para apoyar en la reconstrucción material y espiritual de Curepto, el Maule y del Centro de Chile.

Sin ustedes, la reconstrucción no sería.

Gracias.

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Casualidades y causalidades en Curepto

Por Marcelo Aliaga. March 15, 2010. 1,774 views.

De mi última visita, además de unos temores, traje conmigo la tendiente certeza de que la casualidad no existe.

Llegué el sábado a Curepto. El panorama no se si era mejor o peor que cuando las casas estaban con el evidente diagnóstico de demolición, pero ese día, el apoyo de mineras del norte del país iban borrando el desastre que el terremoto, la poca previsión y el adobe hicieron. Las faenas de demolición con equipamiento industrial, a mi modo de ver son necesarias y, en vista de los recursos con los que el municipio y habitantes de Curepto cuenta, impagables.

Los puntos de referencia comienzan a desaparecer de a poco. El Pobre Diablo ya no está. El deportivo ya no está. Curepto va convirtiéndose de a poco en esta etapa en un SimCity de pocos años de vida, que no son ni el reflejo de los antiquísimos caseríos iniciales post-aborígenes del Siglo XVIII.

Patrimonio, sin capital no es patrimonio
Pero hubo algo raro esta vez. Frente a la labor de diagnóstico que casa por casa realizaron el Cuerpos de Bomberos de La Serena (CBLS) y el CBM -recuerdo las iniciales por sus marcas de spray rojo puestas en la fachada de las casas- ahora había spray verde, con una cruz sobre la marca anterior y dos letras: UC.

Es simple decir “nos gusta la casa, por favor no la demuela” y volver a Santiago, lo complicado es hacer carne la reconstrucción de propiedades que, en algunos casos, estuvieron construyéndose por años.

Mis padres me contaron que un equipo de la UC había intentado convencerles de no demoler argumentando razones patrimoniales entre otras. Mis padres en su pragmatismo ante el evidente estado de destrucción -interna- optaron por demoler. Me aparecen varios puntos aquí. El primero es el de la arrogancia frente al trabajo de terceros, sin siquiera consultar a moradores, vale decir, el respeto importa al momento de ir en ayuda de otros. Entiendo completamente el interés -aunque haya sido gatillado por el terremoto y no anterior- por mantener la arquitectura típica, lo entiendo y lo comparto, por que es uno de los grandes recuerdos que quedan de mis primeros años, los que tuve la fortuna de viví allí. Ellos, desde luego, debiesen entender a su vez el interés que desde la propia comunidad se tiene para con lo que se ha -o se había- ido convirtiendo en uno de sus grandes valores.

Me parece al menos cuestionable viajar desde el indolente Santiago a convencer, a quienes viven de algún modo en las ruinas de casas a punto de caer, de que las mantengan en pie -sin arriesgar un ápice de si, por cierto- y sin dar una solución material o económica que haga factible recuperar tales propiedades afectadas. Es simple decir “nos gusta la casa, por favor no la demuela” y volver a Santiago, lo complicado es hacer carne la reconstrucción de propiedades que, en algunos casos, estuvieron construyéndose por años.

No me gusta ver Curepto así. No nos gusta ver Curepto así. Menos nos gustaría verlo como el pueblo de las mediaguas o, extrapolando, la(s) region(es) de la(s) mediagua(s). Pero se requiere de soluciones ante un invierno que se aproxima.

Las coincidencias que no coinciden
Por lo aleatorio de mis acciones del domingo, algo hizo que dejase de pensar en coincidencias. Como no hay energía eléctrica en casa -de hecho, no hay empalme- fui al municipio a cargar mi teléfono. Acercándome hacia él, pude ver al fondo de la plaza como el cura realizaba la habitual misa dominical en la plaza, frente a las ruinas de una iglesia destruida. Emotivo realmente.

Entré al municipio y oi gente en su segundo piso, por lo que subí. Al llegar vi que en el Salón Municipal había una exposición. Fuera de la sala, algunos funcionarios del municipio ubicaron algunas sillas para ver la presentación. Yo solo quería un enchufe, pero algo me hizo ver hacia dentro del salón. En las diapositivas destacaba nuevamente dos letras: UC.

Veo la audiencia y noto funcionarios municipales, representantes de algunas instituciones locales, un representante del Ejército, cuerpo de concejales incompleto y al Alcalde en primera fila, compartida con un batallón de desconocidos. Ni tan desconocidos, ya que de un breve análisis semiológico noté que eran académicos junto con alumnos lais y, dado el logo, todos de la UC. Yo solo quería un enchufe.

Entré al salón luego de ver que parte de la comunidad estaba representada. Pobremente representada. Desconozco al encargado de la convocatoria, pero una vez dentro, mis estadísticas arrojaron sobre el 70% de asistentes pertenecientes o relacionados a “la pontificia”. Intenté informarme en la reunión y subir la estadística de paso.

Espero que capaciten posteriormente a funcionarios para que usen e interpreten efectivamente los datos e información y que la mantengan. Por cierto, gratis… Pero, nada es gratis. «No free lunch».

Aborígenes y extraterrestres
Luego de oir un rato, me di cuenta lo que sucedía. Un equipo multidisciplinario de la UC se encuentra en Curepto y Hualañé para apoyar a ambos municipios afectados. Vi la presentación del área salud en donde me pareció captar -debo haber sido yo, espero haber sido yo- una clase de “como manejar una emergencia”, lo que para dos semanas post terremoto manejando la emergencia era al menos un relato atemporal. Desatinado habría dicho otro.
Agradezco por cierto, tal como se hizo en el momento, el apoyo y preocupación de un equipo profesional completo en la labor de apoyo, equipo al que, con los recursos con los que el municipio cuenta, sería altamente díficil de contratar. Agradezco sus entregables y obviamente el levantamiento que quedó plasmado en un sistema de información geográfico a disposición del municipio. Espero que capaciten posteriormente a funcionarios que usen e interpreten efectivamente los datos e información y que las mantengan. Por cierto, gratis… Pero nada es gratis. «No free lunch».

El contrapeso de la cruz
Desconozco si es el estilo soteriológico que se emplea usualmente en las “intervenciones” de este estilo o si es solo soberbia académica en el mundo real, pero sentí la necesidad de ver un contraste, una contraparte técnica/académica real, un contrapeso académico que de paso apoye la labor aportando miradas distintas a las basadas en la gestión de la emergencia -Municipio- y la labor de pensar el futuro -UC en este momento-. Intuyo que la respuesta rápida sería quizá UChile o UTalca pero al menos una visión más es requerida. De igual modo, contar con una mesa representativa que apoye la construcción no solo de las casas y barrios, sino del futuro, lo que, a mi parecer, es mucha labor para un solo humano, sin desmerecer las capacidades de la actual administración.

La catarsis
Estamos en emergencia. Probablemente la re-acción sea la constante y lo que de algún modo implica la falta de reuniones de coordinación entre concejales-alcalde. Según pude notar, era la primera reunión que tenían, lo que, lejos de aportar a las soluciones, dió pie a la catarsis de los concejales que se encontraban ahí, lo que fue un despropósito y una muestra de la falta de auto-validación y auto-conciencia de lo que sus cargos representan en una comunidad. Además, la ropa sucia se lava en casa. Me gustaría pensar que el interés de ser tomados en cuenta, va por apoyar a las familias necesitadas y no con un fin de aparecer en las fotos de donaciones o gestionar ayudas como comunitarias para luego tomar un cariz partidista o personal incluso. De lo que hay precedente (de color negro).

Invisibles, sin sombra, sin pasar por radios ni medios han llegado camiones de ayuda recolectada por boca-a-boca fuera de Curepto, sin publicidad, sin fotos ni medios, dando con una mano sin que la otra se entere. Igualmente invisibles o ni tanto, por el impacto que tienen, profesionales de distintas áreas han llegado a aportar en la labor. Tengo el sesgo de agradecer a los que menos se notan y menos se esfuerzan por ser notados.

Mis dos centavos de regreso
Dos temas me quedaron de la visita. El acostumbramiento y el olvido. Uno interno y otro externo pueden hacer que los peores temores se hagan realidad. Desde dentro, el acostumbramiento, el ver día a día los vacíos dejados por las casas penetra no solo en el pensamiento, sino en el ser de una comunidad y, probablemente, de mayor forma en los niños que verán esto como natural. Mediaguas, peor aun. No será fácil construir un pueblo casi completo en un año teniendo otras comunas en la competencia y, quizá peor, dos regiones más que también requieren de recursos para volver a ser.

Desde fuera, el olvido. Dios está en todas partes pero atiende en Santiago y, mientras haya agüita, gas, luz, internet y tv-cable, en Chile nada habrá sucedido. A los medios no les gusta zafrada, lo degustan, como degustaron en su momento una tragedia y como lenta pero progresivamente van dando paso a otros temas “altamente importantes” para la ciudadanía.

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La Escuela de Trabajo Social realiza catastro en Curepto y Hualañé

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