En SingularityU Global Summit Chile

Desde hace años que Mr. Kurzweil –ya hablamos de esto en su visita a Chile en 2013– viene señalando que la singularidad está cerca. Le creo.

Entendiendo esto, en 2008 en Silicon Valley -la Florencia de nuestra época- organizaron SingularityU (Singularity University), poniendo el nombre tradicional de “universidad” aunque es una universidad no tradicional con diversos “programas”. El mundo cambia del paradigma local-lineal a global-exponencial. Esta semana llegó a Chile, con un programa similar a Global Summit, en este caso de 2 jornadas e invitados internacionales que cubrieron diversos temas de frontera: el futuro del transporte, de la genética, de la inteligencia artificial, del hardware, de la salud, de la exploración espacial, entre otros.
Quizá dependía del tipo de público, que por lo que vi estaba bien heterogéneo. Había gente que por ejemplo se sorprendìa con la impresión 3D y el cambio de paradigma de la manufactura. Otros en tanto, lo veían como profundidad FayerWayer de las cosas. Quizá por esto las exposiciones se hacían un tanto tediosas y, en mi interpretación, quizá redundantes y posibles de acortar para sumar contenidos.

Al igual que en la visita de Ray Kurzweil, el universo hizo lo suyo y tuve la oportunidad de asistir. No me cabe duda que para la producción de magnitud internacional se debe haber requerido fondos, pero entradas de M$1 a mi juicio era al menos una barrera alta. Quizá era un objetivo en si. En fin.
Agradezco a Servicio Civil que, en su cruzada por motivar el desarrollo de habilidades de innovación al interior del Estado, organiza año a año un atractivo concurso –Desafío Innovación/Funciona– con miras a innovar con acciones concretas y de alto impacto, motivo por el cual pude vincularme a la posibilidad de optar a las escasas entradas. De igual modo al Laboratorio de Gobierno por concretar este esfuerzo en coordinación con Servicio Civil. Se puede innovar dentro del Estado y esto se comprueba año a año.

Espero publicar próximamente un post llamado En SingularityU a secas. Les voy contando.

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Del Maule al Vaticano

“No sería completa esta nota si omitiera lo que, a mi parecer, ha podido contribuir durante años a que en ciertos ambientes ideológicos, tanto en el mundo eclesial como en el civil, la persona del Padre Karadima no goce de ninguna o muy poca estima. Son grupos en Chile muy poderosos, que dominan magistralmente la opinión pública, ligados a la izquierda política o a la masonería, que manejan gran parte de la prensa y han penetrado de modo significativo, entre otros, el poder judicial. Para ellos el ataque a la persona y a la obra del Padre Fernando Karadima ha sido una oportunidad excepcional para desacreditar a la Iglesia y quitarle toda autoridad en materias de moral que ya estando con fuerza en la discusión pública de nuestra patria.
Confiando su delicado servicio al Señor y a su Madre Santísima, le saludo Affmo y le ofrezco mi oración por sus intenciones”

Carta de Horacio Valenzuela Abarca, Obispo de Talca intercediendo por Fernando Karadima.

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Imperativos morales de “Semana Santa”

La Semana Santa hace que a algunos les baje toda su humanidad, reflexividad y bondad, algo deseable por cierto durante todo el año. En este clima tan espiritual y conmemorativo, ha aparecido el asunto de los imperativos morales, lo que invita también a reflexionar acerca de todo lo que implica un imperativo moral, pero antes de hablar de cualquier tema, primero debemos al menos tener una noción próxima a su real significación.

Lo moral, al igual que lo ético están en una categoría superior a lo legal, esto significa que algo inmoral puede ser perfectamente legal. Lo moral distingue entre “lo bueno” y “lo malo”. En este marco, afirmar que “eliminar la pobreza extrema es un imperativo moral” aparenta un acto moral positivo al exponer la frase, no obstante abre la pregunta de ¿y por qué sólo la pobreza extrema?. ¿Es moral abusar del poder o desequilibrios de información para ventajas económicas?

Aceptando que el exceso de chocolate de huevos y conejos pueda afectar nuestro juicio, me parece apropiado sugerir una actitud moral, no únicamente afirmaciones aisladas. Por ejemplo, mentir sabemos que también está en el conjunto de lo categorizable como “malo”, entonces ¿qué hacemos cuando una autoridad miente frente a una ciudadanía necesitada?, este tipo de actos debe enfrentarnos a una evaluación permanente de los actos que ejercemos o atestiguamos. Mentir es “malo”, no reconocerlo ni tomar acciones, en cambio, nos enfrenta a lo no-ético.

La ética, en un nivel más alto que la moral, ya no nos enfrenta a acciones, sino a la evaluación consiente. A diferencia de la actitud, los actos son evaluables post factum, de modo reactivo lo que nos lleva al “error” sin posibilidad de retroceder. Como diría Fito: es una cuestión de actitud.

Felicitaciones a todos quienes por ser Semana Santa se reencuentran con todo lo que cuando niños les inculcaron y fueron perdiendo a la par de la inocencia, no obstante seguirá siendo interesante evaluar aquello de “¿qué haría Cristo en mi lugar?”. Quizá entregue buenas pistas que no hagan de este fin de semana un espacio aislado del año para las buenas acciones, buenos pensamientos y amar al prójimo. Ojalá que de Semana Santa el espíritu se impregne a todo el año…

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Dios no negocia

Perder educación cívica y filosofía ha sido un desastre.

Junto al trauma de participación y mercantilización de la democracia —pasando de ser ciudadanos a consumidores— y el vivir “en la medida de lo posible”, hace que olvidemos o de plano ignoremos el lugar que le cabe a cada quien en esto que llamamos República de Chile. Cada ciudadano puede tener las creencias que desee en un país “libre” como el nuestro, más aun si se trata de alguna divinidad (Dios, Alá, Jehová, etc), lo que es muy valioso y a mi parecer, básico en la integralidad del ser humano entendiendo esto como parte del ser más allá del tener. Otra cosa muy distinta es imponer o querer hacerlo, inclusive, de forma no consiente. Otra cosa es comenzar a invertir en vírgenes, cruces o gatitos que mueven la mano con presupuesto público.

Qué penoso resulta ver como la impronta republicana de la que tanto nos enorgullecemos cada cuatro años, se estropea metiendo de puntita en puntita eucaristías y cruces en ambientes públicos donde existe un espectro diverso de fieles de distintas creencias, formaciones y espiritualidad, que encamina hacia una o un par de formas de ver el mundo, dos opciones casi como un par de monopolios (SalcoBrand-Cruz Verde, Santander-Chile, Jumbo-Líder, Falabella-París, Sodimac-Easy, Entel-Movistar, Visa-MasterCard…) en algo que debiese ser de todos quienes cohesionados “en la medida de lo posible” formamos esta <cliché>larga y angosta faja de tierra</cliché>.

Confundir el espacio de lo público y la res-pública con el espacio de lo privado, íntimo y personal que significan las creencias de cada cual, evidencia aquella carencia conceptual agradecida y fomentada por algunos credos que se disputan el mundo de los creyentes. Sin ir más lejos hace un tiempo atrás, cercano a Molina, quedó de manifiesto la confusión que conlleva mezclar los temas de interés público —seguridad y condiciones laborales— con la divinidad. Ahora le toca a Punta Arenas, en donde previo a leer lo que sigue, les recomendaría leer el tono en el que se toman ciertas decisiones, expuesto por La Tercera.

Entendiendo la potencial influencia que tiene este sitio, me permito compartir una carta al director de El Mostrador por Jorge Díaz Guzmán.


Sobre la intervención de la Iglesia en los conflictos sociales
“Cuando las contradicciones entre las personas son insalvables, cuando la racionalidad se está agotando, cuando no existen las instancias orgánicas o cuando se quiebra un Estado de Derecho, es posible, que una autoridad ajena a la institucional, intervenga y contribuya a componer las relaciones, establecer el dialogo y/o actúe como mediador; pero cuando existe un país normalizado, cuando existe un presidente, ministros, congresistas, alcaldes, consejeros y concejales,  partidos políticos y dirigentes sociales, es decir representantes de los ciudadanos y ciudadanas en todo su espectro social, no parece necesario, que dignatarios de instituciones religiosas, filosóficas, chamanes, brujos o hipnotistas tengan que suplir el rol que les corresponde a los ciudadanos organizados y a sus autoridades elegidas democráticamente. Cada cual debe saber asumir su rol, debe desplegar sus habilidades y facultades para resolver los problemas que se generan en el ámbito público.

Es abusivo de parte del gobierno, usar la convicción religiosa para “ablandar” a los ciudadanos, es abusivo aprovecharse de la Fe para doblegar la voluntad o para presionar a diversos actores sociales para que renuncien a sus legítimas aspiraciones

Sin embargo, para el Presidente Piñera y su Gobierno, parece  formar parte de la acción política, la intervención de la Iglesia Católica, en los conflictos sociales y  políticos, donde su equipo de gobierno demuestra incapacidad para  resolverlos. Es abusivo de parte del gobierno, usar la convicción religiosa para “ablandar” a los ciudadanos, es abusivo aprovecharse de la Fe para doblegar la voluntad o para presionar a diversos actores sociales para que renuncien a sus legítimas aspiraciones.

Chile optó hace mucho tiempo por separa el Altar de la Constitución y las leyes (1925), no por invalidar la fe cristiana, ni por cuestionar el rol espiritual de una Iglesia como la Católica, sino por la convicción que el entendimiento y el ordenamiento de una sociedad, se tiene que regir por normas, que sean validadas por los ciudadanos y no por los fieles, por las leyes terrenales y no por las celestiales.

No obstante ello, este gobierno recurre permanentemente a dignatarios y religiosos de la Iglesia Católica para resolver, mediar e intervenir en los conflictos sociales y políticos, demostrando con ello, por una parte, dependencia  religiosa y por otra, incapacidad para implementar diálogos democráticos, debatir en la diversidad, y generar a partir del disenso, espacios de consensos básicos, que permitan el entendimiento entre gobernantes y gobernados.

Es de esperar que el conflicto por el gas, que afecta a la comunidad de Punta Arenas, se resuelva por los canales propios de la democracia y la institucionalidad que el país tiene para resolver sus controversias y no sometiendo a las partes a presiones celestiales y divinas.”

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