Bloggeando la vida

Congresistas matando al cartero: el berrinche por Inspector de Intereses

Por Marcelo Aliaga. November 5, 2011. 262 views.

Acerca de la ira gatillada por la publicación de información que les vincula a sociedades y conflictos de interés.

Desayunándome este sábado, veo el titular del Mostrador que informa que “UDI evalúa tomar acciones legales contra Fundación Ciudadano Inteligente“.

Para dar un poco de contexto, la fundación lanzó una web que permite conocer los posibles conflictos de interés de los representantes basándose en las sociedades a las que pertenecen, llamado Inspector de Intereses. La batahola suscitada, además de abrir una olla de grillos que imagino no hay interés en abrir completamente, expone algunos puntos que me gustaría poner en la conversación.

Nadie comprueba, todos confían
Si hay diferencias en la información, en 1 empresa o 1000, claramente nos enfrentamos a una sutuación de falta de transparencia, dejadez o simplemente dolo. En este punto ciertamente se compromete la palabra de cada representante que da su firma, palabra y honor al momento de entregar la información como cierta; de paso, se evidencia la falta de comprobación por parte de la propia institucionalidad que recibe en un acto de fe de origen casi divino cada uno de los papeeles que los honorables y honestos representantes entregan. Recordar, una cosa es el poder conferido por una democracia sujeta con palitos de fòsforòs, pero otra cosa es el humano que se integra a las filas congresales.

¿Quién se equivoca?
Se intenta balancear la pesa de la culpa hacia el lado de la Fundación. Imagino que más de una carraspera ha ocasionado alguna de las aplicaciones que han lanzado dentro de la institucionalidad y que por lo mismo, este momento llegaría. Que una fundación cometa un error -inclusive habiendo enviado la petición de revisión a los propios congresistas, lo que me pareció innecesario- publicando información recolectada desde el SII y Diario oficial debiese de cuestionar la propia entrega de la información de los congresistas y no la publicación de la misma, dando la responsabilidad de veracidad a una entidad que intenta dar un poco de transparencia al juego opaco habitual.

Los molestos de siempre
Además de todo, expone un diputado que le ha molestado que se haya hecho un trabajo mal. Además de lo absurdo de la afirmación teniendo en consideración de que fueron avisados a tiempo para revisar la información. Sincerémonos y seamos francos, la afirmación debiese ser que les molestó que se haya hecho el trabajo.

También se habla del desprestigio a los parlamentarios, como si aquél dependiese de la exposición de datos que pudieron ser recolectados por cualquiera de nosotros. Me parece que la fuente del desprestigio al que la actividad congresista está expuesta tiene otro origen. La propia amenaza de las acciones legales denosta la labor parlamentaria al poner la vara de lo que sucede cuando un osado traspasa su línea.

De la política a la técnica
En un par de ocasiones he conversado con gente del equipo técnico de la fundación y hemos compartido lo dificultoso que puede ser osar intentar siquiera el emprender una acción pro transparencia. Pasa a ser gracioso que de donde nace la propia ley de transparencia no haya consenso en estándares mínimos a cumplir. Cualquiera que ingrese a los sitios de transparencia de la cámara de diputados o del senado podrá notar que la información es distinta tanto en amplitud como en profundidad y forma de publicación. Esto impone obstáculos más allá de lo político, pasando a lo técnico en cuanto a la recopilación de información y publicación actualizada.

Pareciera ser que la transparencia debe argumentarse cuando se acercan las elecciones, de modo de blanquear las negras capas que opacan la labor congresal, aunque se agradecerá que para la Ley de Transparencia 2.0 haya al menos un acuerdo en qué deben publicar quienes hacen la ley.

¿Generar una API para tener las votaciones actualizadas, la asistencia al día, transmisión online de las comisiones o acciones de OpenData es muy complejo?, ¿Es que acaso existe la intención de transparentar más allá de la declaración de buenas intenciones a la labor pública desarrollada con dinero público que ejerce el Congreso?.

La duda queda.

~ @ ~

#opendata en #teletonchile

Por Marcelo Aliaga. December 4, 2010. 755 views.

Liberando la información de donativos públicos.

Como sabemos, hoy en la noche finalizan las “27 horas de amor”, espacio en el cual se entrega permanentemente información en cómputos, donaciones de empresas, por lugares y en una perspectiva temporal. Toda esta información, luego de ser expuesta, pasa a formar parte del dominio común, esto significa que cada uno de nosotros puede generar sus porpias tablas con los datos de TV. ¿Aportaría a mantener la transparencia de esta gran iniciativa?.

Imaginen el listado con los aportes de las empresas: nombre, hora, efectivo/material, monto, etc., u otra en donde aparezca cada zona en donde se disponga de un punto de donativos, con cada dato de hora, montos, etc. Ojo, esta información se expone durante la transmisión, pero no en alguna(s) tabla(s) disponible(s) en teleton.cl

Será posible este aporte de la Teletón a la propia Teletón? Podremos contar con información de primera fuente de algo que ya podemos ver en TV?

Esta puede ser una nueva meta por cumplir. Fomentar la transparencia también aporta.

Temas: Corto y preciso
Tags: Tags: , , , Δ
Su opinión «aquí» importa. (6) comentarios. Comente aquí »
~ @ ~

De vírgenes, crucifijos y paredes de espacios públicos

Por Marcelo Aliaga. July 28, 2010. 1,396 views.

Escribiendo esto me siento en el siglo XIX

Columna publicada en El Quinto Poder

Ya se habló acerca del arribo de las vírgenes a la Junji, no obstante, ayer en la clase de historia del Presidente, apareció un símbolo en la muralla que estuvo a su espalda durante la clase. Un crucifico decoraba lo alto de la sala de la escuela pública Millahue D-405 de Cerro Navia.

Ver aquella imagen en un colegio público llama a cuestionarnos en dos sentidos posibles: ¿Dónde están los demás símbolos espirituales? O bien ¿qué hace eso ahí, en una institución pública? O todos o ninguno. La división entre Estado-Iglesia, luego de un intenso debate en las postrimerías del siglo XIX, incluso dio como origen el nacimiento de la Universidad Católica de Chile, como trinchera académica para el nuevo siglo. Las “Leyes Laicas” aseguraban un Estado Laico, que respetaba las diversas confesiones existentes de la época, pero no incluía dentro de sí a alguna de ellas en particular.

Entre Educación Media y Básica recuerdo haber estado en al menos una decena de salas de clase, pero nunca en mi vida vi un crucifijo ni una virgen en aquellas murallas públicas. Es más, en pleno gobierno de Augusto Pinochet -período en el que cursé parte de mi Educación Básica-, con patrona del ejército y todo, nunca vi algo de ese estilo. Qué decir de la época universitaria en una universidad tradicional no confesional. La Educación Pública de la que soy fruto -a mucha honra- debiese promover al menos una ecuanimidad que entregue herramientas ante una posible elección espiritual de los niños y jóvenes, pero no obligar a nadie a tomar una opción en particular en caso de no tenerla, o peor aún, a aquellos que ya profesan alguna religión distinta a la que se supone estadísticamente mayoritaria.

La Educación Pública en sus establecimientos -no ignoro en este punto el deber de los alcaldes de garantizar ciertos estándares laicos como responsables comunales- podrían permitir a lo más en sus murallas, en un sentido de compromiso con la institucionalidad democrática y republicana que ostentamos tener, un organigrama de los poderes del Estado y quienes los dirigen, de modo de fomentar una cultura cívica desde la infancia. A decir verdad, una foto del Presidente sería más atingente que una cruz en un Estado realmente laico.

Sigo sintiéndome en el siglo XIX. Al parecer, todo aquello que nos parecía obvio, no lo era.

~ @ ~

Todas íbamos a ser reinas

Por Marcelo Aliaga. June 14, 2010. 850 views.

El primer baile de los que sobran

Hace un par de días, con motivo del problema educacional chileno me enviaron un link. Este link iniciaba con una apelación a Gabriela para justificar inicio de una propuesta educativa y cómo ella criticaba al Estado Docente por la falta de espacios para crear y dar rienda suelta a nuevas opciones que contribuyeran a la labor de educar -”apenas deja sitio para poner sabor de alma” decía-, desde luego una crítica al Estado Docente no quiere decir más que eso.

José Piñera “arquitecto del pionero sistema privado de pensiones chileno”[1], en su Propuesta Reforma Educacional -muy a lo God bless Chile por cierto- en su sitio entrega la “Llave del tesoro”, una propuesta de 6 puntos, lo que en sus palabras significa “hacer una profunda reforma educacional, de la envergadura de la que fue la creación del sistema de AFP” (P.6).

Independiente de lo que piensen quienes fueron acarreados desde las “cajas de pensión” para nutrir la nueva forma de™ administrar pensiones de las AFP -acarreo que casualmente no afectó ni a las FF.AA. ni Carabineros-, ello pudiese servir de referencia conceptual para proyectar ideas afines pero esta vez en el área educacional y fundamentalmente en lo que a administración se refiere.

Todas íbamos a ser reinas.

Detrás de esta y otras propuestas, está la ya familiar mano invisible, pero además, está detrás de ella un elemento que, al igual que el emprendimiento, atiborra las presentaciones de ICARE pero del verbo a la carne no llega: la meritocracia.

Todos somos distintos. Todos somos ignorantes o sabios, dependiendo del contexto insinuaba Einstein y bajo estas premisas, podremos desempeñarnos con disímiles resultados dependiendo de la actividad que se enfrente. Esto crea distinciones de diverso tipo y debiese -ojo con el ideal-, debiese, elevar a nuevos niveles a quienes se desempeñen de mejor forma en su particular contexto. La provocación de El baile de los que sobran, es por ello una de las carrasperas vergonzosas que hasta hoy nos persigue como país, patria incluso si quieren llamarle.

Este es uno de los puntos por los que una Educación Pública debiese ser fuerte y reconocida, por que es la base de una meritocracia REAL que permita a quienes tienen y no tienen recursos, tener el mismo derecho a educación de calidad. Cuestionémoslo: ¿es un derecho?, según yo si, me parece hasta obvio, pero al parecer no sería tan obvio.

Pensar que un niño chileno promedio, con enseñanza pública en escuela con nombre de buque gringo (Ie. F320, E33, A3, etc.) sin ser rubio y sin el azar de apellido extranjero, podrá llegar a una gerencia o directorio de alguna empresa nacional es francamente no saber dónde estamos parados. Resentidos! dirán unos, pero mejor que aceptar o no aceptar la frase anterior, sería preguntarle a una empresa de Head Hunters por la probabilidad y perfiles que para tales cargos se manejan. Probabilidad de encontrar apellidos mapuche o de etnias locales sería un gran indicador.

En este marco, nos cuestionamos la existencia de la meritocracia de la forma en la que se nos ofrece y al menos nos da una vuelta al momento de optar, por ejemplo, por un colegio para nuestros hijos: academy, college o algún otro keyword por el estilo debería estar presente al menos para formar red que no implique blonda cabellera o teñido forzoso emergente post 80′s (lectura recomendada: Siútico). Ojo, esto no es gratis, lo que nos lleva a pedir un minuto de silencio por quienes estén dentro de un colegio con luz amarilla o roja. “Oías los consejos, los ojos en el profesor, había tanto sol, sobre las cabezas, ellos pedían esfuerzo, ellos pedían dedicación y ¿para qué? para terminar bailando y pateando piedras”.

Como dice una amiga, “¿y que tanto!, si mi hijo quiere ser hippie y si es feliz de ese modo y es una gran persona, no debiese estar contenta acaso?”. En un mundo relativo, donde los parámetros los pone el entorno, eso no sería posible… salvo que tuviese una empresa de piojos, quizá de trenzados y estampados con tinta natural, que le permitiese tener al menos un gran auto o una rubia siliconada, en una sociedad de “libre” mercado, sería un paria. Lo hablamos ya eso de “no tienes, no perteneces”.

Quizá ese sea el mensaje de Lucila. Se puede reinar desde Valle de Elqui.

~ @ ~

¿Cuánto vale una familia?

Por Marcelo Aliaga. June 7, 2010. 1,131 views.

Simplemente pagamos el precio de la ambición

En mi país un sector creativo ha invitado a pensar en bonos para matrimonios, por hijos y por llegar a los 50 años de casados. Esto, además de ser injusto —¿por qué no poder optar en la libertad asegurada en la constitución a la soltería y ser tratado equitativamente?— y poner nuevamente en desventaja a algunos, evade al génesis del “problema” haciéndole el quite a un espejo en el que como sociedad no nos queremos ver, ni queremos replantear.

Trabajo, trabajo, trabajo!
Para nadie es una nueva estadística que el periodo de la maternidad se haya desplazado en la vida de la “mujer actual” —suena a suplemento de SSR— lo que desde luego responde a lo que en una sociedad que se quiere ver como meritocrática, al desarrollo profesional. De igual modo con el hombre, donde existe un pacto implícito en donde hemos visto como se desplaza también el cuándo “dar el sí” si es que se opta por el matrimonio.

Cabe preguntarnos en este punto, ¿por qué?.

El trabajo para la mayor parte de la ciudadanía significa su opción a tener la misma oportunidad del vecino de “tener” todo lo que la sociedad etiqueta como una necesidad o como un símbolo de estatus y de algún modo, de pertenencia a esta sociedad. No tienes, no perteneces. (Pregúntale a un mendigo). Por proporcionalidad directa, más trabajo → mayor capacidad de consumo; mayor escolaridad → mayor capacidad de conseguir empleo. En una sociedad que valora consumir, esto es, tener por sobre ser —materia por sobre espíritu en términos clásicos— vale más cuanto puedas comprar que cuanto puedas ser y, el ser, se moldea también en espacios humanos (familiares y sociales), pero, ¿y si no hay tiempo?, ¿si el tiempo se lo lleva el poder optar a tener?, ¿cuántos amigos has perdido?.

Efectivamente, mientras el dueño de la compañía puede optar entre como maneja su tiempo, quien sólo trabaja de forma dependiente no puede hacerlo. No es la primera vez que pasa en nuestra historia, recordemos al señor en la mina, a la señora en la fábrica de telas y probablemente el hijo aprendiendo el oficio del padre, ya que en el futuro debería ser él quien continuase la tradición. Esta realidad post-industrial movió por necesidad al mundo del trabajo primero a la mujer y luego a los propios hijos, tendencia que favorablemente va en retirada en occidente.

El problema del tiempo, el problema del trabajo y el problema del tener frente al ser, no solo afecta a nuestra construcción de sociedad, siendo con otros, perteneciendo realmente y sin poner como foco el tener.

Familia bien educada
Cuando se comienza a hablar del “problema educativo”, se aborda hasta cuanto implica que el auxiliar de la escuela use tal o cual color de tarro para llevar la basura en el rendimiento escolar, pero siempre se deja convenientemente de lado que el factor decisivo es la familia. Ante esta situación y con estadísticas al alza de problemas asociados —delincuencia, drogradicción, formación, etc.— se desplaza la responsabilidad hacia el lado del estado. Ahora, será el estado a través de, por ejemplo, jornada escolar completa, talleres los sábados, etc., quien eduque y mantenga a cada escolar, cabiéndole al estado directamente el peso del éxito o fracaso de la educación de los niños. Y cabe preguntarnos entonces, ¿padres que con suerte alcanzan a llegar a casa para dormir, podrán cumplir la labor que les cabe ante tal situación?. Obviamente no y probablemente esto no cambiará. Si para el bicentenario —celebración de ni más ni menos que 200 años de vida independiente— el indicador de miserabilidad marcó 100 por dar un día libre por los costos económicos que trae —siempre se ve la mitad vacía, ni el turismo ni diversión dan dinero…—, ¿estarán dispuestos a pensar en rebajar una jornada para los padres el año completo? Obviamente no y a pesar de que esto a largo plazo genere mayores rendimientos y el fortalecimiento de la misma familia con la que se hace gárgaras en el hemiciclo.

Si, estamos de acuerdo. Siendo diputado, senador o teniendo algún tipo de influencia dentro del segmento acomodado de la población, de ese que quiere que aumenten los hijos por hogar y muñequea a los valores según su criterio, obviamente parece una aberración pensar en pocos hijos o en matrimonios que duren poco —¿falta de tiempo y cuidado o preocupación?— y cómo no ha de ser así, si en la mente cota mil, con padre en la empresa y madre en el gimnasio parece incomprensible que al retorno de la escuela no haya alguien en casa. Aunque sea la nana.

¡Felicidades!. Hemos llegado al punto de tener que pagar. Dar dinero para “incentivar” ciertas prácticas sociales antaño naturales, tradicionales.

¿Qué ha pasado, al punto de tener que dar dinero para motivar la formación de familias y la mantención del vínculo en el tiempo?, ¿Cuánto vale una familia?

~ @ ~
Anteriores »
Le blogué
Les tuits

¿Qué es esto?

Estas son las últimas fotografías que he subido a mi cuenta de Flickr!. Las imagenes tienen licencia CC. Puedes utilizarlas siempre y cuando se cite la autoría del original.

Último estado

  • maliaga: @Carlitros_Ruz seee, ruido subterráneo :s
    (Publicado hace 6 horas, 29 minutos).

Los más comentados

Les images

Powered by WordPress