Acerca del anuncio de Michelle Bachelet de computadores para niños.

Me parece que en el medio tecnológico se está tomando el anuncio de Michelle el 21 de mayo con una alegría digna de algo realmente fantástico y que no lo es tanto como se quiere leer del anuncio. Para empezar, no dijo como, cuantos ni de que forma se le entregará el Computador. Siendo rigurosos, la Presidenta dijo:

“Hoy queremos dar un gran salto en equidad, en un gran primer paso de una política que tendrá que proyectarse más allá.

Queremos que algún día en Chile cada niño tenga un computador personal.

No es un proceso fácil y, por tanto, de alguna manera tenemos que comenzar. Qué es lo que vamos a hacer:

En marzo del 2009, entregaremos un computador a los niños y niñas pertenecientes al 40 por ciento más vulnerable de la población que ingresen ese año al séptimo básico y que estén en el 30 por ciento de mejor promedio de notas de su nivel. Estamos hablando de más de 30 mil computadores de uso personal, que los alumnos se llevarán a sus hogares y aprovecharán con sus hermanos, familias y amigos”

Ok. Concedo que las conversaciones acerca del OLPC y otros pueden haber permeado las capas de las tradicionales políticas gubernamentales. No obstante, en ningún momento se menciona si realmente la opción sea OLPC u otro. No sería extraño realizar un convenio con M$ para estos fines.

Pero vamos a la matemática de la solución:

De la promesa realizada por Michelle, claramente vemos que se restringe solo a 1 año de los 12 juegos, específicamente a séptimo básico. Eliminamos entonces 11 niveles.

De ese nivel que nos queda, para este ejemplo y sin exagerar, dentro de una escuela pública, propondré un total de 40 alumnos por curso. Como en la típica escuela hay 3 cursos que forman el nivel es decir, la típica estructura del 7ºA, 7ºB y 7ºC, serían 120 niños.

El 30% de mejor promedio de esos 120 niños serán 36 niños. Es decir, de los 120 niños que quedaban, eliminamos 84.

De los 36 niños, debemos extraer los que pertenezcan al 40% más vulnerable de la población, es decir, que pertenezcan al 1er y 2do quintil. Tomando idealmente una distribución gaussiana -la campanita- veremos que de los 36 niños, nos podemos quedar con a lo más, 14 niños por escuela. Esta cifra disminuirá a medida que la condición de la escuela pública mejore.

Ahora, si mejora un poco la condición de la escuela pública (escuela emergente y en mayor medida las autónomas), de los 14, pueden ser algunos menos. En el mejor de los casos, podrán ser a lo más 14 por escuela.

En Perú serán 260.000, frente a los supuestos 30.000 equipos para Chile.

En Uruguay todos los niños tendrán el suyo.

Ya se ha señalado en algunos blogs que la idea de un computador por niño no es un premio al rendimiento -lo que acrecienta la brecha de “los mateos” v/s “los porros”- sino herramientas educativas. Visto de otro modo, a todos los niños se les entregan -o debiesen entregar- libros, no solo al 30%.

No veo la equidad aun. Concedo que este sea el punto de partida, pero noto la leve contradicción. Quizá el redactor del discurso no le dio las suficientes lecturas.

Hay que empezar por algo. Cualquier avance será positivo mientras se administre por entidades idóneas y se apliquen las dinámicas educativas adecuadas para lograr resultados efectivos.

Me encanta esta iniciativa y el fondo del asunto, más aun ahora que tomará la experiencia completa de lectura también. Ojalá que más temprano que tarde se abran las billeteras de los ministerios para que aporten efectivamente a todos los niños de Chile.

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