Terraplanistas del transporte

Acerca de recomendaciones y toma de decisiones públicas basadas en evidencia y no sólo en deseo de camino fácil. En Diario El Centro de viernes 29 de marzo.

La tierra no es plana, pero es posible que basados en la percepción algunos quieran persistir en un error evidente, ya expuesto de múltiples formas. Pese a esto, siguen existiendo quienes afirman que lo es: los llamados terraplanistas ven un renacer basados en la necesidad de creer, sin mayores evidencias, en un entorno de posverdad y memes.

Luego de analizar el panorama regional, las autoridades han puesto a Curicó en el primer lugar de congestión dentro de este super mes. Nuevamente, como si fuera el año de la marmota, vemos que se reflota una supuesta necesidad de una restricción vehicular. Esta supuesta bala de plata nos permitiría lidiar con un parque automotriz que no para en su crecimiento, avalado por el acceso al crédito, baja de precios de automóviles de gama media a baja; ilusiones de libertad, autonomía y estatus que quedan atochadas durante las mañanas y tardes maulinas, en tacos de magnitudes bíblicas.
A pesar de esto, insistimos en querer superar los 30.000 permisos de circulación que vendimos el año pasado, al menos en Curicó

Estos verdaderos terraplanistas del transporte, sin mayor evidencia, aspiran a una solución simple de un problema complejo. Ignoran, quizá, que el ejemplo cercano de restricción en Santiago, se instauró para descontaminar y no para descongestionar. Ignoran, quizá, que luego del primer momento feliz, la cantidad de autos vuelve a crecer al intentar evadir la restricción. Quiero pensar que ignoran que la restricción no logra solucionar el problema, que es falta de información y no es un dolo evidente. Quiero pensar que de buena fe, la desesperación por lograr fluidez en el tránsito diario, nos lleva a ocupar cualquier opción factible.

En Curicó, ya se nos notificó que el Intendente habría recibido esta brillante propuesta. Como todo lo que brilla no necesariamente es oro, imagino que la autoridad no caerá en el espejismo de aspirar a una solución simple de un problema complejo.

A pesar de todo, las calles de las capitales provinciales maulinas se parecen: calles angostas, históricamente diseñadas para peatones y a lo más carruajes, sin mayor ordenamiento territorial que el que dictan la industria inmobiliaria, baja inversión en infraestructura para peatones y ciclistas; y, por cierto, habitantes que válidamente aspiran a lo que se les propone como un paso a la libertad y autonomía, que en ese imaginario sería el automóvil. Además de estas características comunes, también se suma que son ciudades sin mayores pendientes (no tenemos ningún Valparaíso) y que a pesar del crecimiento intenso, aún siguen siendo relativamente pequeñas (no tenemos ningún Santiago aun)

Un camino a explorar es el de poner el foco en los peatones y no en los automóviles, en las necesidades de transporte de las personas más que en qué hacer con las latas. En ese marco de ideas, es esencial un transporte público con rutas bien diseñadas, incentivos a caminar como buenas veredas y sin duda motivar el uso intensivo de la bicicleta con más ciclovías, ciclobandas, campañas de uso y seguridad

Es hora de poner a los peatones y no a los autos en el centro. Para esto si hay evidencia.

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