El dilema de la estadística

Hace algunas semanas leí lo que parecía levantar nuevamente el fenómeno de las encuestas como unico indicador inequívoco de que es lo que “la gente quiere”, o lo que otros intepretan como “lo que la gente necesita”.

En las últimas encuestas de opinión aparece Sebastián Piñera (no hablaré de su aparición en FaceBook) encabezando el ranking, con lo que da la cuña obvia de las conferencias sin corbata del domingo en donde se apela al “si las elecciones fueran este domingo…”. Bueno, no lo son. Y que bueno que no lo sean, ya que al menos a mi nadie me preguntó como para hacer esa interpretación de la encuesta. Supongo que será el típico caso del asterisco de los servicios de telefonía móvil de última generación “servicio disponible solo en Providencia y Las Condes”. Como alguien comentó en algún momento “dios está en todas partes, pero atiende en Santiago”. Quizá sea la explicación más coherente para este tipo de posicionamiento estadístico.

A ustedes les han preguntado alguna vez para una encuesta ¿por quién votaría? -en sus múltiples formas de preguntarlo- ni a mi ni a mis cercanos -ciudadanos- con los que he conversado el tema lo han hecho. ¿debería considerar como válido el levantamiento de una candidatura basada solo en encuestas, como ya se logró hacer anteriormente?. La muestra no me convence. Por cierto, tampoco me convence el binominal, que agrega más limitantes a las encuestas y a la elegibilidad. No me convence que en los Rankings aparezcan solo algunos personajes y se omita el poder optar por otros que emergen y que, quizá sin tener la trayectoria de los de siempre, merezcan ser sujetos de votación.

Parafraseando al lugar común de Bernard Shaw “La estadística es una ciencia que demuestra que, si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno”.

Que lata este post como el primero del 2008. Primero por que hay muchos temas que no me convencen. Segundo por no haber logrado una concepción democrática como Chile a pesar de haber pasado ya veinte años del retorno supuesto a la democracia. Tercero por quizá ser ingenuo al pensar que una democracia justa y perfecta pueda lograrse (o por suponer que otros también quieren lograrla). Y cuarto, por la turbiedad que pueda ocasionarle a la campaña de OLPC los juicios basados en información incompleta por el dilema de la estadística.

En fin, iré a refrescarme un poco de este calor insoportable del Maule :-)

Saludos!

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