Ellos y nosotros

En la última entrega decíamos que el primero que marcara la línea de definición ganaría el juego. Del veredicto de culpabilidad emanado desde el poder judicial, se establece una nueva línea: si antes podíamos identificar dos grupos en el concejo municipal dividiendo entre los electos y los nuevos concejales, esta definición se fortalece ahora entre quiénes son culpables de quienes no lo son, y cómo lo decía el comienzo, quien marcara la línea ganaría.

Quien había expresado una permanente necesidad de mayor información acerca de los temas y también la solicitud de una necesaria auditoría para verificar el estado financiero del municipio, fue en su momento el concejal Francisco Sanz. Pero el hecho político que rompe el esquema en la mesa es la salida del concejal Sebastián Maturana de la sesión de concejo, en la primera reunión posterior a conocerse el veredicto. Independiente de regresar en la segunda parte y de lo tosco que pueda haberse visto (reunión desarrollándose en una población, con comunidad y vecinos), define una posición necesaria frente al absurdo y desfachatez imperante.

El sentido común le diría a cualquier persona en un cargo de representación popular y posterior a una sentencia de culpabilidad, que lo razonable es dejar el cargo además de lo razonable es lo deseable, además de lo deseable es lo ético, además de lo ético es el imperativo de decencia mínima a la que podría esperar la ciudadanía de alguien que señala ser su representante. Pero como lo decíamos en la entrega anterior ellos no renunciarán.

Recordemos cómo se han desarrollado los hechos: en el primer momento simplemente se subestimó una acusación de parte de la ciudadanía (conferencia de prensa, festín de redes, etc.), luego en camino judicial se dijo que eran ataques políticos, para finalmente llegar a una sentencia donde se afirma la culpabilidad. El fundamento operativo es que no llega el papel. Pero bien, no se podrá esperar mejor estándar de quienes han estado disponibles para falsificar documentos en pleno uso de su cargo. Esto es grave. Sobre todo si consideramos que tuvimos al menos un periodo en donde toda la mesa está cuestionada (periodo pasado). Hoy, parece no importar que el set de culpables votó y decidió con/por dinero público inclusive.

Por eso es relevante la salida del Concejal Maturana de la sesión. Sin ser imputado, sale de la sala. Ya está en la línea del frente, ganó su lugar pionero y esperaríamos que los pendientes se sumarán. Sanz ha mostrado estar a medio camino. Quepa antes de proseguir, recordar que estos dos representantes forman parte del PPD y RN, dos de los partidos sin representación durante el periodo pasado. En el caso de la concejala Maturana no queda clara su posición, en tanto que para el concejal Canquil perder un millón de dólares no presenta mayor problema y el concejal Ahumada no parece querer desmarcarse del alcalde, aun cuando deberá matar al padre para intentar lograr su siguiente paso.

Curicanas y curicanos, estamos frente a un desmadre histórico. De mantener la línea judicial, el propio alcalde se sumaría al set, lo que explicaría la pasividad con que ha abordado el caso. La primera autoridad comunal ya dijo que esto era un “festín de redes sociales”, subestimando el problema y poniendo el foco en la propia ciudadanía y no en su concejo.
¿Cuántos acuerdos que afectan a toda la ciudad cerraron en ese periodo?.
Por eso es relevante la definición del concejal Maturana, una definición que ningún concejal del periodo pasado podría haber hecho.

No olvidar que las deudas y pendientes nos llevan a mirar al pasado, lo que mientras se mantenga pendiente seguirá pasando. Pasado, pasado, pasado. Mientras, las definiciones reales, las de futuro, seguirán a la espera. La ciudad seguirá creciendo, seguiremos pensando que los lomos de toro y semáforos lograrán solucionar problemas sistémicos de décadas sin abordar. Abrimos entonces la pregunta fundamental: ¿perdemos otros cuatro años o proyectamos la ciudad del futuro?

La línea de futuro está puesta. Veamos cómo se define este concejo.

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Asumir la culpabilidad

Luego de dos sendas editoriales en los diarios de la Región del Maule, queda claro que ya llegamos al siguiente nivel de las cosas. La sentencia en el caso Concejales Viajeros cimentó lo que en un momento se intentó mantener como especulaciones, ataques personales y festines de redes sociales, como diría el Alcalde en conferencia de prensa especialmente convocada para apoyar a los acusados. En efecto aguzado lector, para esa convocatoria no se requirió una sentencia, requisito que siempre han solicitado para otras acciones. Decíamos que ha llegado al siguiente nivel de las cosas, a tal punto que el propio diario de la comarca, Diario La Prensa, fue explícito: los tres [concejales reelectos] deberían haber dejado sus cargos ya. El título es el indicado por lo que lo replico.

He sido persistente en exponer en todas formas y colores que la primera renuncia debió ser en agosto de 2015.

¿Hace ya dos años? Si, hace dos años ya.

Creo que es aquí donde tenemos el punto fundamental de la historia completa, el de pensar que es un asunto primero administrativo y segundo un asunto legal. Es un poquito más profundo, es un asunto ético y que logra elocuencia propia en sus actos y omisiones. Por cierto, en el intento por lograr morir con las botas puestas, en todo el proceso esto no ha dejado de ser un mero “error”. El punto fundamental, de pensar que la única variable relevante es la legal, expone la total irrelevancia de un actuar ético en la función pública. Digo esto, ya que por ese agosto de 2015 el Concejal Canales acepta en conferencia de prensa -recordar lo de la teatralización que hemos desarrollado anteriormente- su acción en un bullado mea culpa, logrando el segundo lugar en meaculpas luego del exconcejal Limardo, quien si da el primer paso de valentía mezclada con la evidente conveniencia legal. Ya en ese momento conocimos del estándar de “error” del concejal. Quepa recordar que una buena acción no redime una mala acción, por más que la matriz judeocristiana clásica intente hacernos pensar que si. Seré más claro, dar regalos en bingos o participar de teletones no exime del requerimiento administrativo, legal y, aunque no guste, ético.

Centro este punto en el concejal Canales, no por gusto ni mucho menos, sino por que ha sido icónico en el devenir de este caso, junto con el ex concejal y alcalde Muñoz. Recordar es volver a vivir. Luego del meaculpa con lágrimas -no es ironía, es un hecho- el paso directo era dar el paso al costado. Eso no sucedió.
Si eso no sucedió fue por que además de la personal convicción del concejal, no debió existir presión ni de su partido, ni de quienes le apoyan al punto de mantener el gesto de contratación como asesor en el Congreso. Todo su entorno compartió su convicción. Pero, recordar es volver a vivir, en su momento expresó que se alejaría de la política y que no repostularía. Ese momento habría sido una salida un poco menos digna que la de dar el paso al costado en el primer momento, pero habría tenido sentido en su permanente argumento de representación y de no dejar huérfanos a esos miles de curicanos que le eligen. Eso tampoco sucedió.
Aplicando el mismo razonamiento anterior, a su interés por mantenerse en la mesa municipal, le siguió su entorno y quienes debieron definir su candidatura como carta bien votada.

Con sentencia en mano, en medios locales se le ha consultado acerca de si dejará su cargo. Expone que no debe hacerlo si los demás sentenciados no dejan el cargo también. Si, suma a un integrante adicional al set de tres concejales: el alcalde Muñoz. Cuando aparece este tipo de argumento –“no me voy solo”, “condicionaré mi salida”– queda bastante claro el estándar que se maneja y el punto al que llegaremos.

Al concejal y a los demás que siguen sin renunciar, no les importa el conflicto evidente que significa la sentencia que expuso la capacidad de falsificar y defraudar al Fisco con el ejercicio de su cargo. No lo ven. No les hace ruido. No lo encuentran relevante en su ejercicio de representación, aun cuando los delitos impactan directamente a sus representados.

El concejal Canales no entiende que está frente al mismo problema que con tanto ahínco y sentido de realidad expuso en su momento respecto al caso del Millón de Dólares, donde por la persistencia del Alcalde y sus consiglieris los chilenos quedamos un millón de dólares abajo. Conceptualmente es similar, en este caso, con su “error”.

El caso del Concejal Saavedra y el Concejal Undurraga ha sido en parte distinto. Con una linea de acción distinta, han logrado mantenerse durante todo el proceso en un tercer o cuarto plano quizá. Piola. Sin aspavientos, sin conferencia de prensa, sin meaculpas televisados y menos dando que hablar en medios, ambos concejales han ido por el camino de la levedad.

Decíamos que ha sido sólo en parte distinto su caso, ya que ambos responden a reelecciones, por lo que aplicando el razonamiento anterior, ellos, sus cercanos y sus partidos, aprobaron que participaran de una nueva reelección. Pudiendo decir que no, prosiguieron. En este punto hay un camino distinto entre los dos concejales. En el caso del Concejal Undurraga, se mantuvo la línea UDI permanente de hacer vista gorda y esperar a que la sangre llegue al río. Hubo un criterio y se mantuvo. Nefasto, pero criterio al fin. En el caso del Concejal Saavedra, fue evidente la disparidad de criterio frente a la exconcejal Maureira. Si no fue por decisión personal de la exconcejal, expone la discriminación plena de parte del PR. Sea cual haya sido la distinción, ambos llegaron a la papeleta y tampoco tienen mayor problema con la situación.

Será complejo por parte de los partidos intentar explicar el apoyo a quienes cometieron los delitos que se expusieron y que nos llevaron a este punto de vergüenza nacional. Más aún ad portas de una elección. Si pensó que esto está por terminar, comete un error. Más allá de lo que puedan significar las instancias de apelación, mientras caen alfiles, torres y peones, los ojos comienzan a mirar al rey. En efecto, el juego del Concejal Canales, condicionando su renuncia a la del propio alcalde además de comprar un poco de tiempo -recordemos las sobrecargas permanentes de la atareada fiscalía maulina- nos recuerda que está pendiente el caso del que depende no sólo el alcalde sino parte de su liderazgo que quedaría en cuestión. De hecho, la veta administrativa del problema expone debilidades de su dominio y responsabilidad. Pero insisto, no perdamos de vista que no hay sólo un tablero en juego, sino varios tableros concatenados, donde el resultado de uno afectará al del siguiente. No es el único rey en peligro y eso se ha mantenido desde el inicio del proceso.

Comenzando a finalizar, no se confunda. Desarrollar el icónico caso del Concejal Canales en esta columna no exime al Concejal Saavedra ni al Concejal Undurraga. Los tres debieron haber renunciado ya. Antes de la próxima sesión de concejo de este próximo martes incluso. El incentivo para un llamado al orden de parte del alcalde es igual a cero ya que está en su propio zapato chino. Distinto es el caso para quienes representan al futuro en el concejo municipal, los nuevos concejales tienen la oportunidad de diferenciarse no sólo por cumplir el umbral legal, sino expresar que entienden que la comunidad espera mucho más que el llenado de un formulario de rendición. Si desde el edificio municipal se optó en el pasado por la inacción, hoy tienen en sus manos la opción de definir una línea clara del estándar ético que sostendrán. Esto deberá ser rápido, es más, el primero que lo haga, ganará.

Como decía en la entrega anterior, mi apuesta es que no renunciarán. Por más que los ladrillos de la lógica caigan sobre ellos, seguirán caminando. No les interesa ni les importa, mientras no afecte su posición (expresado claramente por ejemplo en el interés por devolver dineros -legal, protege su posición- pero no querer renunciar -ético, afecta su posición-). Y es que cuando el sentido de realidad se pierde, ni resucitando a Descartes se logrará algo.

Bien Diario La Prensa y Diario El Centro por dar cuenta y generar en torno al tema. Aún con un limitado alcance, queda claro que todos sabemos que todos sabemos… y ellos saben.

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¿Renuncie concejal?

En 2012, previo a la elección antepasada, exponíamos acá un set de viajes que nuestros representantes en el cargo habían hecho según la información recibida en base a una petición vía transparencia. En ese momento, la lista iba más o menos así.

· Hugo Rey Martínez, Alcalde (UDI): Brasil (diciembre, 2010), Colombia (abril, 2012), China (febrero 2012).
· Jaime Canales González, Concejal (UDI): Colombia (junio 2011), Colombia (abril, 2012).
· Miguel Limardo Ramírez, Concejal (RN): Colombia (junio 2011), Colombia (abril, 2012).
· Javier Muñoz Riquelme, Concejal (DC): Alemania (abril 2012), España (noviembre 2011).
· Luis Rojas Zúñiga, Concejal (PS): China (febrero 2012), Colombia (junio 2011).
Enrique Soto Donaire Concejal (DC): Colombia (abril 2012).
· Mario Undurraga Castelblanco, Concejal (UDI): China (febrero 2012), Colombia (abril, 2012).

La lista expuesta no incluía los destinos locales, entre los que destacaban lugares turísticos. Hay algo entre el agua de mar y las capacitaciones, quizá el aire marino tenía algún efecto en la adherencia de contenidos de capacitaciones.

A fines de ese año, una nueva solicitud de información fue un tanto más intensa. Además de poder contrastar los lugares que se elegían para funcionarios notablemente menos atractivos -recordar la necesidad de mar- que los de los concejales, aparecían rendiciones pendientes hasta de Emiliano Rojas (Q.E.P.D).

Pasó esa elección en 2012 y no importó mucho. Por esos años, aún no había ni cámara de transmisión de concejo municipal.

Cien años
Pero como no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista, llegó un punto en el que reventaría todo. No se si lo recuerdan, pero hubo una notable conferencia de prensa, quizá sólo comparable a la de la hinchada, esa donde se anunció el despido que luego sería el despido del millón de dólares. Decíamos por esos días que uno de los pendientes era la desinformación, entendiendo que el argumento era que la comunidad no estaba bien informada según las autoridades. No cambió mucho hasta el día de hoy.

Algo de sensatez
Luego vendría uno de los hitos del proceso. En 2015 el exconcejal Limardo publicaría en redes sociales y posteriormente entregaría una entrevista donde desarrolla un sentido mea-culpa. Califica la situación de “error e ilícito”. Horas más tarde, el que sería reelecto concejal Canales, con un poco más de puesta en escena, convoca a conferencia de prensa para hacer su propio mea-culpa. Califica la situación como un “error”.

Escenario distinto
Pero ya estamos al otro lado del río. Ahora el fiscal si tuvo tiempo. Lo que llevaría a pasar el tiempo de la ardua investigación -ardua por que imaginamos que una investigación de este nivel de tiempo debió serlo- y concretar con un veredicto que define culpabilidad. Este mecanismo que nos damos como país medianamente civilizado actuó, luego de que desde la ciudadanía -y no desde las instituciones o desde los fiscalizadores pagados para accionar- se le invocara. Pasamos del mundo de los supuestos, al de la investigación formal y de ahí a un veredicto. Pasamos de “el ataque personal”, “las estupideces”, “el vil ataque político”, a confirmación de fraude y falsificación. Si, mal pensado lector, las acciones en sentido contrario -como la conferencia de prensa del alcalde- quedaron sin piso.

¿Y diputados y senadores?
La pregunta no es acerca de lo que han dicho o hecho respecto al caso, del que prefirieron pasar (al menos desde lo público, ya que no sabremos si también desde los telefonazos y reuniones talquinas). La pregunta es acerca de los viajes de nuestros permanentemente reelectos representantes, centrales también en las reelecciones de los concejales acusados. Recordemos que no existen alcaldes y concejales sin senadores y diputados. No habrá reelección de senadores y diputados sin alcaldes y concejales. Pero volvamos al punto.

En varios de los viajes realizados por los concejales viajeros en sus distintas versiones, fueron acompañados por congresistas. Pero los concejales viajeros quedan como amateurs en estas lides. El fuero da para todo, igual que esa impostergable necesidad de irnos a representar incluso fuera de Chile. Viña, Pucón, La Serena o Iquique no es más que Licantén, Vitsu o Molina.

La lista es tan larga como los años acumulados luego de sus reelecciones. Francia, China, Suiza, Marruecos, México, República Checa, Emiratos Árabes, China, Vietnam, USA, Suecia, España, Portugal, …, y, no podían faltar, Kazajistán y Zambia. Desde luego, no lo digo yo, lo dice la fuente oficial.


Mapa de países visitados por congresistas que representan a Curicó

¿Renuncia de concejales?
Ja!. Los concejales no renunciarán.
No aceptan ni han aceptado su responsabilidad en todo el proceso. Tampoco les importa lo que la ciudadanía pueda decir. Ni la local ni la nacional. Si no tuvieron la sensatez para asumir la ilegalidad, menos se cuestionarán la toma de decisiones con dinero público en juego incluso, a pesar del veredicto.

Además de la presión que la ciudadanía pueda hacer, pasa a tener un rol clave junto con la justicia, la Comisión de Régimen Interno, presidida por el concejal Javier Ahumada (DC). Además de este concejal, que es parte de los nuevos concejales, en la mesa de representación, pasa a ser relevante las actitudes y acciones de los nuevos concejales y la nueva concejala: Sonia Maturana (DC), Francisco Sanz (RN), Raimundo Canquil (PS) y Sebastián Maturana (PPD). En esta mesa, serán los responsables de regenerar la credibilidad y confianza, marcando de forma clara la línea borrosa que sus antecesores y tres de sus colegas intentaron indefinir. Algunos tendrán más capital que otros para hacerlo. Si ya varios aceptaron sin mayor rollo lo del despido del millón de dólares, modulemos la expectativa acerca de esto.

Momentum
Toda la historia, la previa, el juicio, opinión pública, veredicto, medios nacionales y etapas futuras de apelaciones y tal, ha ido generando un momentum inigualable para lo que vendrá. En efecto avispado lector, falta un personaje esencial en la historia, no crea que me olvido. El Alcalde ha contribuido a esto, “el alcalde” como figura genérica -Celso Morales y Hugo Rey incluidos- y el actual alcalde Javier Muñoz. Dependiendo del momento y la necesidad, ha usado el caso por una u otra cara de la moneda, lo que en más de un concejo y más de una nota en DLP fue expuesto por concejales en ejercicio. Y ya que hablamos de ejercicio, en algo que ya se ha convertido en su permanente ejercicio, el concejal Canales vuelve a recordarle a los medios en forma concreta que aún falta resolver su situación, lo que aprovechando la ambiguedad soteriológica de Semana Santa, lanzó también como analogía de “Barrabás”, por haber sido declarado inocente…

Desconozco si el concejal Canales ha visto el despliegue del alcalde en las últimas semanas, o si habrá visto el cambio de estado de sus dos aliados (ahora desde la primera magistratura senatorial y desde el primer liderato de su bancada congresal), ambos interesados en la vida eterna en el Congreso. No podrán lograr la vida eterna sin cada preciado voto en un escenario cada vez más inmanejable y escurridizo. Si, se juegan bienes superiores a este mediático juicio. La sobrevivencia.

Lo que nos lleva, por fin, al momento de la verdad en el que se manifiesta ese fundamental defecto de base y se revela la anomalía al mismo tiempo como principio y como fin, como diría el arquitecto de Matrix:

¿Quienes han sido juzgados y posteriormente consignados como culpables por falsificación y fraude, serán quienes decidan el futuro de la ciudad?, ¿Un vecino cualquiera tendrá mayor autoridad ética que los tres reelectos?.

¿Cuál será la reacción de la próxima sesión de concejo municipal?, ¿régimen interno pondrá los puntos sobre las íes?, ¿finanzas dirá que no es posible mantener el estándar?.

¿La libertad lograda por los medios -apoyada por el esfuerzo de canales nacionales cubriendo la noticia- se mantendrá para el proceso o se intentará limitar la acción a través del clásico telefonazo maulino?.

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Curicó Unido enfrentándose a si mismo

En la carta publicada por un hincha, donde analiza la situación del club y de los “nuevos” hinchas de Curicó Unido, ad portas de un triunfo que llevará al equipo al ascenso, quiero rescatar unos puntos y reformular otros.
Para comenzar, el primero es de felicitar y motivar el ejercicio de desarrollar análisis sobre la situación y devenir del club y su entorno, lo que acerca también a documentar el proceso y mantener esa historia que se construye en cada partido, dentro y fuera de la cancha.Ha sido relevante el esfuerzo de recopilación que vimos por ejemplo en el volumen de Pídeme La Luna de Leonardo Salazar o el trabajo de Rafael Andaur Marín en líneas afines, rescatando el valor simbólico y el ethos si se quiere en torno al club. En efecto, el hincha es hincha, por lo mismo se agradece el trabajo disciplinado y riguroso que logra capturar lo que trasciende más allá de uno, varios partidos o varias temporadas incluso. Y es que en la transformación del club también ha habido una transformación en la hinchada, la que sin duda también se ve afectada por el devenir nacional y global.

En lo nacional, partamos por rescatar la singularidad en que se ha convertido la forma de administración del club frente a las presiones por convertirlo en una sociedad anónima deportiva como la mayor parte de sus vecinos históricos. En cuanto al hincha y al contexto, la transformación que ha vivido el fútbol como deporte a un show más dentro de tantos otros, cooptado por los derechos de televisación y la industria generada por el comercio de personas. Esto, visto por hinchas que, dado la estructura de show que se aprecia en este contexto libremercadista, a algunos les hace pifiar incluso a la propia selección chilena cuando intentan proteger un triunfo. El contexto ha cambiado, el fútbol ha cambiado y los hinchas han cambiado.

Antes de proseguir, valga compartir mi experiencia. Con suerte veo los partidos de la selección, no tengo preferencia por alguno de los Top5 Chilenos ni extranjeros y quizá podría definirme como simpatizante de Curicó Unido. No me alcanza para “nuevo” hincha. Tuve eso si la oportunidad de ver a Curicó Unido ganando todo un partido a Colo Colo en el propio Monumental. Esto en uno de los dos partidos que he visto en vivo del club. El anterior había sido en la Granja, en la época de los tablones, llegando tarde junto a la Pame y quedando tras la caseta de cemento, lo que explicaba la anomalía de asientos desocupados que elegimos.

Por cierto, no soy socio, aunque hubo un momento donde recopilé información para evaluarlo. Hablaré de esto más adelante. No he ido a ningún partido de esta temporada, pero sin duda considero que como ámbito y el propio ethos del que hablaba hace un par de líneas, es relevante de poner en la mesa al momento de analizar a Curicó en su conjunto.

Los nuevos hinchas
Acerca de esto, reorientaría lo de los nuevos hinchas. Cuando el club logre el triunfo, sin duda la plaza se llenará. Y si, se llenará de aparecidos, de esos que no sufrieron la angustia semanal en su momento y que llegan a un carro donde el éxito empuja un tren de gladiadores. Es cierto, los mil quinientos de siempre tienen claro quienes son, ahora, hay que tener presente que en su momento hubo otros mil quinientos o menos que vieron esto mismo y, sin duda, otros vendrán también. De hecho, ojalá fueran los diez mil de siempre y que el estadio diera espacio para cada uno de ellos. Habrá nuevos hinchas, lo quieran los mil quinientos de siempre o no.
Si me permiten opinar del modelo de negocio, pensando en el momento y en el futuro, creo que aprovechando el nuevo perfil de socio (el “nuevo” hincha), un cuidado importante es de verlo como una oportunidad, lejos de espantarlos en base a una suerte de los verdaderos versus los otros.

Sugeriría dos opciones importantes al respecto, primero, fortalecer la línea de merchandising y, segundo, abrir al menos un par de filiaciones más a la estructura actual de 3 tipos de membresía: codo, marquesina, tribuna. En efecto, es importante la hinchada apoyando en el estadio, pero fidelizar sin la obligación de asistencia y bajo un esquema anual podría abrir espacio a quienes no necesariamente puedan estar en cada fecha alentando al equipo, pero si puedan estar a distancia disfrutando del albirrojo. Si, las estructuras legales, la participación de las asambleas y lo demás habrá que dejarlo a los abogados creativos, de modo de intentar tomar esa oportunidad.

El precio de la fama: cómo consolidar el triunfo
Curicó Unido se enfrentará a si mismo, a su propia piedra de Sísifo. El éxito, fuente de miradas, además de llamar a los “nuevos” socios, llamará la grúa de quienes querrán llevarse a los más destacados, incluyendo al entrenador que se enfrenta a una nueva versión de su hazaña. En el caso de la dirigencia, no será distinto.

En este marco, se requerirá consolidar el logro y proyectarlo y para eso además de una dirigencia fuerte se requerirán nuevos socios, fidelizar marcas auspiciantes y compromiso de la comunidad. Actividades de extensión hacia colegios, hacia la mantención de la historia del club y por qué no, ir pensando en el museo multimedia del club también.

No será fácil cambiar esta suerte de dejavú. Pero como suele mostrar la historia, una cosa es lograr la templanza para sobreponerse al fracaso, pero otra tanto o más importante, es cómo se gestiona(rá) el triunfo y la gloria. Nuevamente, Curicó Unido se enfrentará a si mismo.

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Camino alternativo

Les comparto la publicación en Diario El Centro acerca de un problema de costumbre, de prácticas, de un camino, un camino alternativo que estamos tomando como región.

La semana pasada pareció finalizar lo que podríamos llamar “La teleserie del millón de dólares”, donde el municipio curicano debió asumir el costo del despido de la jefatura comunal de educación designada a través del sistema de Alta Dirección Pública. La seguidilla de desaciertos llegó a tal punto, que puso en riesgo la libertad del propio Alcalde.

Se ha intentado justificar intensamente el despido de la profesional, perdiendo foco de lo relevante, vale decir, saldar la deuda ratificada por la propia Corte Suprema hace meses. Finalmente, aparece el cheque que saldaría la deuda, no sin antes tensionar tanto a la administración de educación local, como también al propio Concejo Municipal que ha debido asumir solidariamente el error.

La alegría que nos quedaba en la ciudad de la nula fiscalización y de los proyectos a medias, era el flamante invicto de la torta mecánica. Curicó Unido pierde su inmaculada condición en su propia cancha, en ese estadio conocido por quedar a medias también. Como las malas noticias no llegan de a una, el Profesor Marcoleta pide públicamente preocupación por las pésimas condiciones del gramado local. Posiblemente a los únicos que les importe esto -además del club- sea al jardinero y a la hinchada más fiel de Chile.

La normalización del error, del descuido o del desinterés por lo público, encabezado por nuestras propias autoridades debería preocuparnos como región. Este no es un problema aislado de un alcalde o de un concejo municipal, es un camino alternativo al ejercicio comprometido, consciente y respetuoso de servicio público que han tomado varias comunas. El poker reemplazó a la política. El error y viveza a la virtud y disciplina.

Quepa en este marco de podredumbre cívica, saludar el aporte de los medios por mantener informada a la opinión pública de esto que favorablemente aún consideramos como “noticias”. Vale decir, aún nos sorprende.

Volviendo a Curicó, sugerimos ver el desarrollo de las sesiones de concejo municipal, los debates que allí se dieron y las posiciones que se tomaron. Con un par de excepciones, el espectáculo fue vergonzoso y digno de revivir un pesimismo sólo comparado con el caso de Concejales Viajeros. Se esmeran en persistir en que no hubo error, que no hay problema, que todo funcionará normalmente. Así las cosas, seguirá pendiente entonces la justificación por el supremo error de firmar un cheque por casi 600 millones de pesos.

Aún no se logra un año de gestión. Es de esperar que la renovación completa de nuestros congresistas durante este año, introduzca la necesaria fiscalización y presión a los municipios, fiscalización que hace un par de décadas está en pausa. De otro modo, vayamos acostumbrándonos como región a los pasillos de la Corte Suprema y al miasma presagiado por nuestro Pedro Antonio González.

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