Imperativos morales de “Semana Santa”

La Semana Santa hace que a algunos les baje toda su humanidad, reflexividad y bondad, algo deseable por cierto durante todo el año. En este clima tan espiritual y conmemorativo, ha aparecido el asunto de los imperativos morales, lo que invita también a reflexionar acerca de todo lo que implica un imperativo moral, pero antes de hablar de cualquier tema, primero debemos al menos tener una noción próxima a su real significación.

Lo moral, al igual que lo ético están en una categoría superior a lo legal, esto significa que algo inmoral puede ser perfectamente legal. Lo moral distingue entre “lo bueno” y “lo malo”. En este marco, afirmar que “eliminar la pobreza extrema es un imperativo moral” aparenta un acto moral positivo al exponer la frase, no obstante abre la pregunta de ¿y por qué sólo la pobreza extrema?. ¿Es moral abusar del poder o desequilibrios de información para ventajas económicas?

Aceptando que el exceso de chocolate de huevos y conejos pueda afectar nuestro juicio, me parece apropiado sugerir una actitud moral, no únicamente afirmaciones aisladas. Por ejemplo, mentir sabemos que también está en el conjunto de lo categorizable como “malo”, entonces ¿qué hacemos cuando una autoridad miente frente a una ciudadanía necesitada?, este tipo de actos debe enfrentarnos a una evaluación permanente de los actos que ejercemos o atestiguamos. Mentir es “malo”, no reconocerlo ni tomar acciones, en cambio, nos enfrenta a lo no-ético.

La ética, en un nivel más alto que la moral, ya no nos enfrenta a acciones, sino a la evaluación consiente. A diferencia de la actitud, los actos son evaluables post factum, de modo reactivo lo que nos lleva al “error” sin posibilidad de retroceder. Como diría Fito: es una cuestión de actitud.

Felicitaciones a todos quienes por ser Semana Santa se reencuentran con todo lo que cuando niños les inculcaron y fueron perdiendo a la par de la inocencia, no obstante seguirá siendo interesante evaluar aquello de “¿qué haría Cristo en mi lugar?”. Quizá entregue buenas pistas que no hagan de este fin de semana un espacio aislado del año para las buenas acciones, buenos pensamientos y amar al prójimo. Ojalá que de Semana Santa el espíritu se impregne a todo el año…

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