Bloggeando la vida

Un año más -sin Televisión Digital en Chile- qué más da?

Por Marcelo Aliaga. December 31, 2011. 149 views.

De la discusión a la inacción

Aún recuerdo la primera vez que escribí por acá acerca de Televisión Digital. Fue por un lejano 2006 -6 años…-en donde se vislumbraba un promisorio debate, sazonado desde luego por el interés de los canales por mantener su dominio del mercado (insinuando ahora el “acceso condicionado” para no hablar de pagar por ver), por motivos geopolíticos en cuanto al dominio tecnológico que se disputaba entre Asia, Europa y desde luego Estados Unidos y los más variopintos exponentes del lobby local y foráneo persuadiendo a lo más selecto de la República. ¿Resultado? Una dilación que raya en la pereza.

Más allá del bodrio
Y es que el dogma del “informa, educa y entretiene” en versión digital ha resultado más árido de lo que parecía, manteniéndonos colistas en la adopción de la técnica y viendo cómo los vecinos toman ventaja hace rato. Claro, algunos ya estarán pensando en para qué discutir este tema teniendo en mente la calidad de tv actual. Independiente del bodrio al que nos exponemos a través de la señal de televisión abierta –A.K.A. “antena de aire”- la potencial apertura a nuevas señales en cuanto a contenidos y dispositivos que las reciban, mantiene latente la esperanza de nueva programación y democratización en cuanto al acceso de la información en todas sus formas y colores. Que vamos, esto no es sólo “ver la tele” o que “se ve lindo”, o alguien sigue creyendo que dominar la información no es una ventaja?.

Las pruebas centralistas
Hace un tiempo y para poner las banderas de conquista, se ha abierto espacio a disponer de señales de prueba. De este modo es posible ver cómo ha sido el despliegue de los canales locales de Santiago –si, los que se dicen nacionales pero mantienen el ombliguismo todo el día- llegando al punto de mantener transmisiones 24 horas con contenido de relleno. Esta señal de prueba más que posicionarse como una forma de mostrar las bondades de una emisión de calidad digital, expone nuevamente una muestra del centralismo persistente, en este caso, dentro de un área selecta –interior del Anillo de Américo Vespucio- que desde luego no sale de la capital. ¿Qué importa si en Curepto ni siquiera se logran sintonizar los canales por antena de aire?.

Se nos fue el año
Ya pasó otro año más. Quizá sigan avanzando uno tras otro y así… Por que tal como sucede con el transporte público, salud pública y en algunos casos, educación pública, no será un problema que sean de cuestionable calidad mientras quienes tomen las decisiones no los usen ergo no tengan motivación personal para motivar algún cambio real.

Y como decía el gordito de blanco que aparece para estas fechas: “un año más, que se va, cuántos se han ido ya!…”

Temas: Doxa,Ingeniería,Mass media,Solo en Chile
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¿Qué Pasa con los ingresos de titulados en Chile?

Por Marcelo Aliaga. December 3, 2011. 241 views.

Acerca de la publicación de ingresos de titulados en Revista Qué Pasa.

En su edición de esta semana, la revista Qué Pasa ha titulado en su portada “Dime dónde estudias y te diré cuánto ganarás”, insinuando la relación directa entre carreras, instituciones e ingresos. Inquieta la forma en la que se presenta esta la información desde su Editorial, como si los adalides nos protegieran de un estado de ocultamiento de las cosas, lo que no deja de llamar la atención, punto que abordaré al final de este post.

¿Cuánto ganaron o cuánto ganaremos?
Cabe señalar que existe aquí la falsa visión de futuro ya que son solo datos pasado, tal como hemos podido ver desde hace varios años en el portal futurolaboral.cl que en cada versión aumenta la información expuesta tanto en calidad como en alcance, cuidando de exponer la visión global por carrera y no la publicación por cada institución. Si bien la palabra “futuro” no es afortunada, se expone claramente que tal información responde a una revisión histórica, de la que incluso adolece la publicación de la revista, al no contar con tendencias que expongan cuál es el comportamiento de la curva, lo que reafirman con lo de “la fotografía del mundo real”. A pesar de que como sabemos, las fotografías simplemente son un plano limitado y reducido de un todo que aquí no se expone.

Problemas de interpretación en ámbitos transparentes: monos con navaja
El reportaje por desconocimiento o sencillamente dolo, insiste en mostrar la información como un oráculo de lo que se viene, la soteriológica revista que salvará a cientos de estudiantes que elegirán por vocación, intereses u otros factores y no por los ingresos futuros, sin mostrar que nadie tiene la certeza de que los mismos se mantendrán, subirán o bajarán.

Se desconoce aquí el avance que se ha tenido en transparencia e información desde el año 2006 con la promulgación y puesta en marcha de la Ley de aseguramiento de calidad de la Educación Superior. Esto, sumado a la Ley de Transparencia si bien da potencialidad al acceso a datos, tiene acompañada la responsabilidad de quien publica de entender la información y los supuestos que tuviese en caso de haberlos.
Ya nos quedó claro lo que puede pasar con información veraz en manos de quienes no pueden interpretarla apropiadamente en el caso del “estudio” presentado a los medios por el Consejo Para La Transparencia y el guatazo notable en el suelo frente a afirmaciones absurdas que contiene el “estudio” y que fueron expuestas por el Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECH) en su aclaración.

Quién debiese publicar
Las instituciones debiesen conocer la información de empleabilidad e ingresos por sus propios medios –inclusive como medida de sus procesos o de control- mas allá de que el Estado pueda, o mejor dicho por ley, tenga la responsabilidad de obtenerla. La mano invisible debiese entonces privilegiar, en un mercado “competitivo y vigoroso”, la exposición de este tipo de información y otra tanto o más importante como para analizar la real situación de los temas de más cercano plazo y, por lo mismo, quizá más importantes. Por ejemplo, entre conocer un supuesto “salario futuro” versus saber si la institución cerrará sin lograr siquiera una titulación del estudiante –¿dónde habremos presenciado algo así?- me parece más importante lo segundo, dado que pone cortapisas a un futuro posible por seguridades que se asumen como básicas al momento de postulaciones. Que aun haya instituciones de educación superior que no entreguen su información debiese preocupar aún más que la propia empleabilidad, toda vez que se presentan como cajas negras en donde todo puede pasar. Siguiendo con el punto, el argumento de que el mercado debe regularlo el Estado -dando transparencia a la opacidad- además de ser un despropósito en el sentido de la transparencia de instituciones que se dicen “públicas” o “con fines públicos” aun cuando respondan a lógicas privadas, deja de manifiesto la necesidad de más y mejor información del sistema, algo que como puede desprenderse del estudio, algunas instituciones privadas no cumplen, limitando la propia información estatal que se solicita.

Los estudios de empleabilidad e ingresos debiesen formar parte de todo portafolio de análisis institucional, en el caso de que ya no fueran parte (obviamente algunas deben tener la información recopilada por iniciativa propia) la que desde luego podría usarse inclusive en publicidad. Cabe aquí reflexionar entonces en qué detiene a que las propias instituciones no publiquen su información de ingresos. ¿Porqué no querría una institución revelar la información?, ¿cuáles serían las consecuencias y distorsiones en un mercado bombardeado por publicidad?, ¿sería acaso más importante el ingreso que la vocación e intereses?. Quizá una explicación pueda ser: por que las instituciones, a diferencia de la revista, si entienden el significado de esta información y su contextualización.

¿Qué pasa si se reordenan los datos por tipo de colegio en vez de ingreso?, ¿Qué pasa si se desagrega el tipo de colegio a municipal?, ¿Qué pasa si se agrega la perspectiva regional?. Estaremos de acuerdo en que, en la búsqueda de una exclusiva frente a la competencia –ver la información aparecida en la competencia de medios de El Mercurio- la revista no realiza mayores análisis a la información que lo entregado oficialmente.

El incierto futuro, la única constante
No es posible tener la certeza que el editor exige en su llamado a la transparencia, ya que, más allá de la suerte de predictibilidad asociada a promedios –recordar eso de que si mi vecino tiene dos autos y yo no, yo tengo en promedio un auto- o mejor dicho rango de promedios, desconoce que la única constante en el mundo es que todo cambia. Por más que los ingenieros en minas sean top hoy, absolutamente nada -ni esta publicación en prensa- asegura su prosperidad futura a 6 años plazo. Entonces, ¿la decisión será gatillada por Qué Pasa o por el propio auto-estudio del postulante y sus capacidades e intereses?. Siempre será necesaria información para tomar mejores decisiones, pero distinto es asumir que nada cambiará.

Es razonable cuestionarse cuánto distorsionaría al “mercado” dar la señal de “estas son las carreras-instituciones donde puedo ganar más” o “estas otras no debo elegirlas” teniendo como único parámetro el salario, dejando de lado temas de fondo como el de la *calidad* de la carrera e institución. El capital cultural, las redes sociales, los almuerzos dominicales, la ciudad y el colegio top podrían sacarse de la ecuación por un postulante ingenuo que piense que hay relación directa entre carrera-institución y empleabilidad e ingreso asegurado. Simplemente puede convertirse en otro espejismo de la educación superior, tal cual como el que hizo caer a los que creyeron que el “ven a ganar, ven a triunfar, una carrera te espera” expresado en miles de millones de publicidad que anualmente intentan comprar un prestigio (reinterpretación mediante) que no tienen.

La transparencia empieza por casa
Falacia tu-quoque mediante, la editorial sensacionalista desconoce la mano invisible que debiese imperar. Como buena media-verdad, omite dar contexto al lector, toda vez que el grupo Copesa dueño de varios medios entre ellos Qué Pasa y La Tercera, pertenece al mismo dueño de Corpbanca, con intereses directos en el “mercado” de la educación superior vía créditos. En el sentido bancario puro, sería de interés para un banco que un estudiante se endeudara en una carrera de mayor o menor monto, mejor o peor pagador quizá? son algunas de las preguntas abiertas que al menos habría que poner como filtro al momento de leer el artículo. Si se aspira a mercados transparentes, me parece que los actores que más la piden debiesen partir por dar el ejemplo. Este punto es particularmente sensible teniendo en cuenta el papel de medio de comunicación y la fe pública y credibilidad que se le endosa. Si, eso es información escondida.

Dime cuáles son tus negocios y te mostraré tus intereses.

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