Un año más -sin Televisión Digital en Chile- qué más da?

Aún recuerdo la primera vez que escribí por acá acerca de Televisión Digital. Fue por un lejano 2006 -6 años…-en donde se vislumbraba un promisorio debate, sazonado desde luego por el interés de los canales por mantener su dominio del mercado (insinuando ahora el “acceso condicionado” para no hablar de pagar por ver), por motivos geopolíticos en cuanto al dominio tecnológico que se disputaba entre Asia, Europa y desde luego Estados Unidos y los más variopintos exponentes del lobby local y foráneo persuadiendo a lo más selecto de la República. ¿Resultado? Una dilación que raya en la pereza.

Más allá del bodrio
Y es que el dogma del “informa, educa y entretiene” en versión digital ha resultado más árido de lo que parecía, manteniéndonos colistas en la adopción de la técnica y viendo cómo los vecinos toman ventaja hace rato. Claro, algunos ya estarán pensando en para qué discutir este tema teniendo en mente la calidad de tv actual. Independiente del bodrio al que nos exponemos a través de la señal de televisión abierta –A.K.A. “antena de aire”- la potencial apertura a nuevas señales en cuanto a contenidos y dispositivos que las reciban, mantiene latente la esperanza de nueva programación y democratización en cuanto al acceso de la información en todas sus formas y colores. Que vamos, esto no es sólo “ver la tele” o que “se ve lindo”, o alguien sigue creyendo que dominar la información no es una ventaja?.

Las pruebas centralistas
Hace un tiempo y para poner las banderas de conquista, se ha abierto espacio a disponer de señales de prueba. De este modo es posible ver cómo ha sido el despliegue de los canales locales de Santiago –si, los que se dicen nacionales pero mantienen el ombliguismo todo el día- llegando al punto de mantener transmisiones 24 horas con contenido de relleno. Esta señal de prueba más que posicionarse como una forma de mostrar las bondades de una emisión de calidad digital, expone nuevamente una muestra del centralismo persistente, en este caso, dentro de un área selecta –interior del Anillo de Américo Vespucio- que desde luego no sale de la capital. ¿Qué importa si en Curepto ni siquiera se logran sintonizar los canales por antena de aire?.

Se nos fue el año
Ya pasó otro año más. Quizá sigan avanzando uno tras otro y así… Por que tal como sucede con el transporte público, salud pública y en algunos casos, educación pública, no será un problema que sean de cuestionable calidad mientras quienes tomen las decisiones no los usen ergo no tengan motivación personal para motivar algún cambio real.

Y como decía el gordito de blanco que aparece para estas fechas: “un año más, que se va, cuántos se han ido ya!…”

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Televisión digital terrestre: El nuevo orden mundial

Antiguamente las potencias se distinguían en base a su territorio conquistado. Posteriormente, las guerras e industrialización van definiendo potencias y bloques alineados en torno a otras potencias, independiente de que intenten distinguirse entre si como naciones.

Las nuevas potencias y bloques se conformarán con otros parámetros. En mi apuesta, los medios y transmisión, además de los estándares de televisión digital abriran un ordenamiento nuevo: potencialidad de interacción, calidad y especificación de contenidos distintos. Si, se que parece irrelevante e incluso va en contra de lo que puede haber sucedido hasta esta parte de la historia con otros estándares, pero en el caso de esta decisión, no solo lo puramente técnico es lo importante. Es ahí donde la decisión de la norma de televisión digital se torna relevante.

 
Foto por Goldberg

Más allá de lo que técnicamente pueda generar pedidos por parte de los canales de TV tradicionales, casi monopólicos y con una parrilla poco audaz o si lo queremos ver de otro lado, la poca disposición que tienen los canales tradicionales a que canales con la misma calidad puedan aparecer con contenidos innovadores y desde regiones o la misma capital a disputar los anunciantes, lo que importa es a cual bloque nos asociamos: USA (ATSC), Europa (DVB) o Japón (ISDB).

En la disputa por conseguir adeptos, no han escatimado recursos las tres potencias mediales. Visitas a ministerios, cámaras de “representantes”, medios, etc., han distinguido la oferta ante este voto tácito por tal o cual potencia. El lobby ha sido y seguirá intenso hasta que no se tome la decisión que han ido pateando por años para esperar como se ordena el naipe, es decir, jugar al asegurado o como prefieren decir -para no mostrar la falta de decisión- el “criterio conservador”. 

En juego no está solo la posibilidad de tener o no interacción con dispositivos móviles o aumentar la cantidad de canales o visto de otra forma, lobby de las compañías de telefonía móvil versus lobby de estaciones de tv, sino de los nuevos bloques que pueden cambiar el futuro del medio más masivo y con esto, generar una nueva distribución de fuerzas basadas en tecnologías de decisión excluyente.

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