¿Por qué mejor no te das una vuelta por Curicó… Senador?

Andrés, tu no eres un novato. Naciste el 36′ y desde el 63′ has tenido figuración pública. Tienes una vida hecha. Ministro 3 veces, otras 4 Senador, alguna vez presidente del Senado, etc…

Independiente de lo que piense o no de tu vida política, debo aceptar dos hechos: fuiste electo democráticamente por este periodo —en una democracia “en la medida de lo posible”, por cierto— y la historia sabrá juzgar.

Por lo pronto, creo que entendemos la prioridad en Chile. Creo que todos estamos claros para dónde va la micro. Imagino que aun más en tu nuevo rol de Senador recientemente jurado.

No tienes que mostrarle nada a nadie… salvo a tus electores.

Tus electores no están en Cuba. Están en El Maule, región profundamente afectada por el quinto terremoto del que se tenga registro en la vida moderna. El Maule es tu circunscripción, recuérdalo!

Te pido, por todos aquellos que, quizá ni te vieron por que su TV cayó al suelo o por que sencillamente no tienen una casa, que te concentres, te pongas en contacto con eso que le llaman “servicio público” y que simplemente: hagas tu pega.

Gracias.

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Un Senador me ha enviado un correo. ¿¡Qué quiere!?

Sorprendido he visto que a mi casilla de correo electrónico me ha llegado un correo de un Honorable Senador de la República. Sorpresa primero por que soy yo quien envía los correos y los representantes, por cierto, quienes nunca me responden, aun cuando solo les preguntaba acerca de sus decisiones que toman bajo un supuesto de “representación”. Sorpresa doble al ver el “pedido” que me hace y que desde luego no puedo satisfacer.

Quiero compartirlo con ustedes y de paso responderlo. Así se lo he hecho saber al Honorable Senador en mi correo de respuesta donde le invito a ver este post. Si les ha llegado este correo, cuéntenme que les ha parecido.

Aquí va.

Hola

No le conozco, pero acepto su impulso de cercanía. Supongo que aparezco en el target de jóvenes. Hola Senador.

Reciba mi más cordial saludo y mis mejores deseos para usted y su familia. El motivo de este mail es comentarle que desde hace meses me encuentro conformando una base de datos de correos electrónicos con el objeto de incorporarlos al despacho de información relevante de las actividades del Senado y las de este senador en particular.

El “reciba” me trata de “usted”, lo que no me calza con un “Hola” inicial. Me doy cuenta que no personaliza mi nombre y generaliza en un “usted y su familia”, por lo que mi sospecha de ser solo una tupla en una base de datos aumenta. He de notar que un abogado de su calibre tendría la consideración suficiente como para agregar comas en el párrafo, por lo que empiezo a dudar de que su puño haya escrito este mensaje. De paso habla de “base de datos”, lo que da casi certeza del hecho. Me comenta que quiere agregarme al “despacho de información relevante”, lo que no me calza al estar ya inscrito en la base de datos del Periódico Electrónico Senado: o el informativo no trae toda la información que necesito, o el senador requiere enviarme información que solo él maneja. Casi me sentí rubio por lo selectiva de la invitación, hasta que pensé en los cientos que han recibido este correo. Se que no fui el único :-(

Estoy seguro que este es un instrumento que nos permitirá estar en contacto, no solo para hacerles llegar información, también y más importante aun, para recibir sus opiniones y comentarios.

Totalmente de acuerdo. No se si sus colegas tienen las prácticas tecnológicas mínimas exigibles para todo representante como leer y responder correos electrónicos. Presiento que hay una secretaria-filtro que en su momento de poder dice “a este le contesto, a este no le contesto”. No se como interpretarlo, pero de los correos que a sus colegas envío, no recibo respuestas. Quizá una promesa simple de campaña pueda ser “yo responderé sus correos”.

Pocas son las oportunidades de encontrarnos y poder intercambiar ideas e inquietudes, opiniones y sueños para nuestra región y nuestro país; hoy tenemos en la tecnología una herramienta para ello.

Ciertamente, pero no por poco esmero de nuestra parte. En actividades donde suelo asistir, es frecuente ver las primeras filas vacías dado que mis representantes están más preocupados de capturar votos, en un ansia de representación infinita, en vez de aprovechar mantener contacto con otros intereses que quizá no les tributen el manjar que diferencia a los electos de aquellos que no. En ese aspecto el problema no es “la tecnología”.

Teniendo en consideración los magros resultados en conectividad y tecnología a nivel regional, presumo que formar su base de datos el 2009 refleja aquella preocupación y real compromiso con el desarrollo tecnológico y la creación de legislación que lo promueva. Espero que el impulso esta vez no sea simplemente por ser una época eleccionaria.

Deseo pedirle ayuda. Le solicito me responda este correo adjuntando sus contactos de correos electrónicos, para sumarlos a esta iniciativa y lograr así que más personas puedan recibir información y entregar sus opiniones. Espero su correo con sus contactos, desde ya se lo agradezco.

De ninguna manera le ayudaré en ese sentido. No le entregaré ningún nombre ni correo de ningún amigo o conocido. No seré como VTR que entrega sus datos a BICE para que me ofrezca seguros, o como Farmacias que le dan información a las Isapres para aumentar los costes de prestaciones. No me coludiré contra mis contactos. Nada personal, pero me parece al menos cuestionable su petición.

Por cierto, ¿de dónde obtuvo mi correo?. Espero sinceramente con mi gran corazón que no sea desde lo que aparece en el último párrafo.

Afectuosamente

Usted no me conoce, por lo mismo no podría tenerme afecto. Por mientras dejémoslo en “Atentamente”. Es más, cuando lo necesite me avisa y podremos hablar acerca de tecnología, desarrollo tecnológico regional y otros asuntos si le interesa o bien, si las secretarias filtro lo permiten.

Hernán Larraín Fernández
Senador
Región del Maule Sur

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De transparencia, legisladores y municipios

La Ley 20.285 o la “ley de acceso a la información pública” tiene una dualidad que me parece interesante de analizar, ya que por lo positivo, obliga a ser riguroso en la publicación de todo lo publicable siempre que no afecte los típicos asuntos de “seguridad nacional” -como diria Jack Bauer- y afines, poniendo sanciones que de aplicarse podrían significar hasta la mitad menos del sueldo de la cabeza del servicio respectivo. Esto a mi parecer, luego del relajo ético al que asistimos, es necesario aunque probablemente insuficiente, como todas las medidas pro transparencia que puedan existir. Eso por un lado de la dualidad, por el lado positivo. Por el contrario, ver una ley de este estilo que entrará efectivamente al mundo real este 20 de abril, solo nos demuestra cuan pencas hemos sido como sociedad fiscalizando a quienes mueven miles de millones en recursos públicos y a su vez, cuan pencas han sido aquellos a quienes les pagamos miles de millones de pesos por hacer “profesionalmente” esa labor fiscalizadora: los diputados. El sistema no funciona.

Partimos mal desde el nombre: gol de media cancha
Puede ser un problema de mera forma, de esos que se piensa que no importan al cumplir un requerimiento funcional de legalidad, no obstante, creo que el espíritu de las leyes exige ser precisos en este punto. ¿Qué es la “información pública”? ¿Regula efectiva y transparentemente el acceso a la información pública?

Según la ley, la Información Pública tiene relación con: “ministerios, intendencias, gobernaciones, gobiernos regionales, municipalidades, fuerzas armadas, de orden y seguridad publica y los organos y servicios publicos creados para el cumplimiento de la labor administrativa”. Impecable, si no tenemos en cuenta que nuevamente tenemos un gol de media cancha, digno de Zoom Deportivo, de nuestros sabios, honestos, probos, esforzados y honorables legisladores. Muy fino, muy fino. Los cortesanos de la Corte Suprema tampoco están dentro de la categoría…

Por que, como sabrán, gran parte de los recursos que obtienen provienen efectivamente de fondos públicos. Supongo que estamos todos de acuerdo en ese punto ¿o no es así? Entonces, ¿qué se esconde? ¿que es lo que no podemos ver?

La indolencia hecha transparente
Pero hay algo que me inquieta. Claramente quienes diseñaron el transantiago no viajaban en locomoción pública. Quienes piensan nuestras políticas de salud tienen Isapre y quienes velan por el bienestar y calidad de la educación pública fueron educados en colegios privados al igual que sus hijos. La indolencia se vuelve transparente y lo peor de todo, el desconocimiento de los propios parlamentarios y comisiones de transparencia, acerca de la realidad de instituciones, en particular, de los municipios.

La municipalidad equilibrista
Salvo contadas excepciones, los municipios no son maquinarias generadoras de dinero como aquél árbol en el que todos hemos soñado alguna vez. Si el dinero fuese el problema, quizá hasta sería simple de resolver.

Nuestros sabios legisladores no entienden que hay municipios que inclusive tienen restricciones de uso de electricidad en sus instalaciones. No conocen de la intermitencia de la red eléctrica en sectores apartados ni menos del aislamiento al que por su propia negligencia mezclada con la mano invisible tienen en lo relativo a internet, pilar en el que se basa gran parte de la ley como via de exposición de información (transparencia activa) y petición de la misma por parte de la ciudadanía (transparencia pasiva).

Para vuestro conocimiento señores honorables diputados y senadores que aprueban leyes que solo dejan en evidencia que su trabajo en terreno no es tal, en el último informe de Estrategia Digital, se muestra que el 79% de los municipios tienen sitio web, por lo que ya entenderemos que aquel 20% restante tendrá que comenzar a destinar fondos de cuentas sociales, educación o quizá de la propia salud pública para cumplir la normativa. No faltará el alcalde que en pos de no ver reducido su sueldo a la mitad, quizá echará mano a alguna triangulación trucha. ¿que les parece? Touché nuevamente queridos parlamentarios. Es el mejor argumento para aparecer en temporada de elecciones en pantalla mostrando su “profunda preocupación” por el uso de los mismos recursos.

Para quien lee este post, probablemente si no es diputado o senador -como Adolfo Zaldívar– tendrá algun grado de alfabetización digital a cuestas y verá que el problema es solucionable por muy artesanal que la solución sea. Aquí es donde aparece a su vez la ironía del destino en carne y hueso: el solucionador. Probablemente si usted visita alguna organización -y sobre todo las públicas- podrá ver el “amor” que le tienen al personal de informática, al menos cuando aquel personal existe. Aquel “amor” es proporcional a la cantidad de filtros de la red.

El encargado de computación
Existen municipios que no tienen departamento de informática. Puede que no sorprenda, pero inclusive existen municipios en los que ni siquiera existe UN encargado de informática. Pero supongamos que existe. La labor básica asignada a los “encargados de computación” de los municipios es de soporte, el solucionador de problemas, el que le hace la vida color de rosa a la señora que no puso atención al curso de alfabetización digital por estar conversando de la noticia que vio en lun con su socia del lado. Aquel “encargado de computación” en un grado de evolución mayor, tuvo que hacerse cargo de lo telemático del municipio, servidores y redes se agregaron a su labor de solucionador de problemas express. Con un poco más de evolución, quizá llegó inclusive a encargarse del sitio web del municipio -pasando a ser departamento de marketing, turismo y cultura y relaciones públicas de una vez- y, desde luego, teniendo como trabajo hacerle las diapos al alcalde, que no entiende que alfabetización digital es más que saber enviar correos electrónicos. Ese ya reventado funcionario ahora tendrá que hacerse cargo de la incompetencia de quienes aun no entienden la magnitud de la avalancha que tienen frente a sus narices. Presiento que algo sucederá pronto.

Es lamentable ver como tras la barrera de humo de derechas, izquierdas, arribas y abajos, algunos optaron por hacer de todo esto un gran espacio para obtener beneficios personales. Cosanguineidad mezclada con ansias de poder, trenzadas con ambición sin límite y descaro afín. Más lamentable ver que esto mismo queda en evidencia en una propia ley de transparencia. Ni tanta frambuesa, ni tanto crack.

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!…
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!…

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!

Cambalache, Enrique Santos Discépolo

¿Seamos transparentes realmente? ¿Veamos las bitácoras de automóviles de diputados, senadores y ministros de la corte? ¿Mostremos sin verguenza cual es nuestro capital accionario y dónde está puesto hasta el centavo? ¿Expongamos a la opinión pública cuales aportes se recibieron y a que fueron destinados en las campañas durante temporada de elecciones?

¿Nos hacemos cargo, finalmente, de quienes somos y de lo que hemos hecho? Ese, es el tema de fondo.

Políticas de transparencia no es lo mismo que política transparente.

CC:
Sergio Correa de la Cerda
Roberto León Ramírez
Juan Antonio Coloma
Jaime Gazmuri Mujica

Enlaces recomendados
La ley de transparencia

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Medios samaritanos, medios mercaderes del templo.

Está causando interés la sanción que la Dirección del Trabajo ha aplicado al Hogar del Buen Samaritano de Molina, mantenido por las Hermanas del Buen Samaritano y que lidera la “Madre Irene”. El Hogar del Buen Samaritano, tal como múltiples instituciones, cumple una labor esencial y, por cierto, una de las tantas de las que el estado no podría hacerse cargo en vista de otras obligaciones. Entre ellas, se hace cargo del abandono y cuidado de aquellos a quienes su familia o la sociedad en general ha dejado de lado, ocupándose del cuidado de su salud y de su vida en general. Cabe señalar, que felicito la labor que realizan, a pesar de no conocerla directamente, pero lo hago fundamentalmente por la preocupación por el otro, algo que en el mundo actual se ve cada día más escaso.

Ayer durante la mañana, por azar o por destino, me tocó oír un programa en una de las radios que más evito sintonizar, que es la Radio Tropical Latina. En ella, una encendida discusión ad misericordiam guiaba el sentido y peticiones, lo que desde luego promovía en los auditores la toma de una posición que, basada en la mezcla de asuntos distintos, intentaba lograr adhesión. Luego de iniciado el tema y la facilidad de tomar posición a favor en vista del interés público -promovido intensa y de algún modo irresponsablemente por prensa sensacionalista como RTL-, multitud de “representantes” han tomado parte activa del tema, yendo de cabeza en contra de las sanciones aplicadas. Durante aquel programa, incluso un par de senadores convenientemente “mostraron su preocupación” –cliché absurdo pero que vende- en torno al tema.

Cabe preguntarnos entonces, dejando del lado las cabezas calientes y corazones interesados, en como enfrentamos esta sanción de ser justamente aplicada por los inspectores. A riesgo de parecer un insensible, cabe señalar que cualquier institución que apoye y proteja a quienes más sufren tendrá todo mi apoyo, no obstante, me aparece sumamente extraña la posición de quienes por un aprovechamiento político intentan y desde luego, seguirán intentando invalidar una decisión de una entidad como la Dirección del Trabajo, gestión que debe apoyarse e incluso asignarse mayores recursos en vista de la falta de inspección que en el espacio del trabajo en general se requiere.

El Hogar de Cristo, la Fundación Las Rosas, Coaniquem, Teletón y otras, tienen dentro de su gestión un contingente de personal pagado que apoya la obra y el sentido de acción de cada una de esas instituciones, es decir, gente que entrega sus horas, conocimiento y trabajo y que, por lo mismo, merecen respeto y dignidad en las condiciones propias de su trabajo. Vale decir, las sanciones ante el incumplimiento de reglamentaciones como estas debe mantenerse y promoverse, fundamentalmente por quienes crean la reglamentación y a quienes he oído como se han ido en picada contra quienes aplican las sanciones que ellos mismos crean. El problema de fondo aquí es la igualdad ante la ley.

Me parece apropiado citar esto:

“Se podrá argumentar que los trabajadores deben recibir todos la misma protección. Sin embargo, en el caso de la Congregación de las Hermanas del Buen Samaritano, no se trata del mismo tipo de empleador, sino que se trata de la vocación de un servicio guiado por un espíritu cristiano.”
Homero Sepúlveda, Diario La Prensa, 14 de marzo.

¿El “sacrificio” se distribuye proporcionalmente? Por ejemplo, un hoyo en el piso no da las mismas opciones de caida a quien trabaja para una organización con fines de lucro que aquellas que no?

¿Si el estado se preocupa de proteger a los más pobres y promover la educación y salud, podemos aguantar todas las irregularidades que en el se detecten? Una cosa es la misión de la organización pero otra quizás tanto o más importante es el respeto por la legislación vigente en cada paso dado para cumplir tal misión, la que de no existir, inclusive desde la ética pone en duda la propia misión.

En una región eminentemente católica, una institución como el hogar del buen samaritano causa simpatía y aprecio, lo que está bien en el fondo ya que el sentido institucional de protección a mi parecer merece ser apoyado. No obstante, considero que, además de los intentos por evitar sanciones, las presiones que ejerce el gobierno episcopal nos retrotrae a las que ya creía antiguas discusiones entre las divisiones Iglesia – Estado. Está bien buscar nuevos estados espirituales y promoverlos, pero no está para nada bien muñequear decisiones basadas en nuestro señor jesucristo.

Si la labor de nuestros eminentes y honorables legisladores fue bien pensada, existirá la forma de apelar a la sanción en caso de ser injusta y se deberá seguir los trámites en pos de lograr una solución, es decir, el conducto regular. Si no, mostrará no que la Dirección del Trabajo e inspectores han actuado mal, sino la “gran calidad” de las reglamentaciones y legisladores.

Por lo mismo y podríamos verlo como una acción de real servicio público -en el extremo- nuestros representantes podrían pagar su error depositando en la cuenta que corresponda, el pago por la multa cursada. Misericordia y justicia a la vez.

Para finalizar, hago un triple llamado. Primero a apoyar a las instituciones que luego de un examen sean dignas de recibir el apoyo desinteresado y silencioso de quien desee hacerlo tanto laicas como confesionales. El segundo llamado, de la misma forma y apelando al mismo sentido de misericordia, el llamado es para ponerse una mano en el corazón por aquellos a quienes no se les respetan las mínimas condiciones laborales. El tercero y final es para realmente hacerse cargo de las condiciones laborales y su fiscalización, más aun en una región que históricamente se ha destacado por sacarle el quite a gastar por mejorar las condiciones de sus equipos de trabajo.

Es de esperar que a los representantes que visiten el Hogar del Buen Samaritano para “mostrar su preocupación” se les contagie el espiritu de aquel que detuvo su camino para ayudar al otro sin esperar nada a cambio. Eso es “vocación de servicio” y pasar desde “la contemplación” a la “acción” desinteresada.

Actualización
Martes 17 de Marzo

Mauricio Hernández, jefe comunal de la Inspección del Trabajo de Molina informa en la edición de hoy de Diario La Prensa que se realiza un proceso de fiscalización, pero no se han cursado multas.

Obviamente la declaración aparece en un reducido espacio, sin fotos de quien responde, en comparación con una sentida y “clamorosa” columna en la página completa -ya sabrán cuanto cuesta la plana- y con dos fotos explícitas. Casi publirreportaje como los que solemos ver de Cementos Bio Bio en el diario.

A ver. Algo no me calza. ¿Todo el berrinche del fin de semana ni siquiera había sido confirmado? ¿los medios locales solo respondieron al lobby misericordioso?¿Recularán en cuanto a “los hostigamientos” y “persecución” que hicieron nuestros “representantes” a la dirección del trabajo?¿Los “medios de comunicación”, “periodistas” y nuestros “representantes” se quedarán a ayudar a la causa del Buen Samaritano?.

Como diría mi abuelita, aquí alguien meó fuera del tiesto.

Para seguir tirando la alfombra, Hernández señala que existe un tiempo en donde pueden corregir las fallas detectadas. En el peor de los casos, se puede apelar a la multa!.

Enlaces relacionados
Parábola de El buen samaritano
Lobby en Diario La prensa, por Homero Sepúlveda (viernes 14 de marzo)
Lobby en Diario La Prensa, por Homero Sepúlveda (domingo 15 de marzo)
Lobby en Diario La Prensa, por Homero Sepúlveda (martes 17 de marzo)
Declaración del Jefe Comunal de la Inspección del Trabajo (martes 17 de marzo)
Problema de titular en Diario La Prensa(viernes 20 de marzo)
Congregación del Buen Samaritano celebra 30 años

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Expo TIC 2009

Durante la jornada de hoy y mañana se realizará Expo TIC en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Talca, en donde diversas entidades relacionadas al mundo TI expondrán sus productos y soluciones.

Si quieren obtener mayor información o inscribirse pueden hacerlo desde ExpoTic.cl. Por razones obvias no podré estar allá hoy, pero si van mañana, nos veremos por allá :)

Vayan desde ya mis felicitaciones para el comité organizador no solo por el trabajo para lograrlo, sino por motivar nuevos estados en cuanto al desarrollo tecnológico de la Región del Maule. Es de esperar que nuestras autoridades –analfabetos digitales muchos de ellos– asistan a los eventos relacionados para que entiendan que las tecnologías en general son más que cables y desde luego, cuanto afectan al desarrollo social y económico de quienes “representan”.

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