Data.gob.cl, su primer día público

Hoy se ha lanzado el portal de datos del estado de Chile: datos.gob.cl. Me habría gustado haber escrito este post antes, pero dar el primer puntapié suele ser positivo desde la potencialidad que toda iniciativa de este estilo tiene. Recordar que las conversaciones iniciales partieron por allá el 2009.

Como marco general, sabemos que datos generados con dinero público son miles a cada segundo y, de los que se publican, se mantienen dispersos en la web, muchos de ellos sin respetar criterios que esperaríamos de este tipo de información (temporalidad, integridad, licenciamiento, etc.). También sabemos que existe información pública que no se expone y que, incluso luego de ser solicitada teniendo en consideración su naturaleza, el propio Estado limita su acceso (aló Congreso?).

Tal como lo he señalado un par de veces acá y como expuse en la última versión de la CISL Argentina 2011 (debo post), esperaría que la adopción también tuviese adaptación a las realidades locales, a la chilena en este caso. A pesar de ello, las referencias “clásicas” nos inducen algunas expectativas, como por ejemplo la de contar con datasets abiertos a disposición de quienquiera usarlos o bien elementos de interoperabilidad en cuanto al acceso a la información. Al día de su lanzamiento, existen 30 vínculos a webs, muchos de los cuales tienen problemas de temporalidad, formatos y posibilidades de uso real. Por cierto, aquellos 30 no son los únicos existentes, inclusive de las propias entidades aun no se incluyen todas las fuentes linkeables. Pero si, es recién el primer día.

Como todo poder genera un contrapoder, esperaría a ver emerger los cerradores de datos, los que intentarán mantener “resguardados” algunos de los datos del espacio público. Es posible que necesitemos nueva legislación (Ley de Transparencia 2.0), quizá mayores restricciones que protejan –pero de verdad, parando la venta/entrega de datos a empresas por ejemplo- a los ciudadanos y sus datos personales (rut, información médica, información financiera, etc.). Habrá que estar atento entonces a todos aquellos que intenten meter de contrabando cortapisas a información que se intentará mantener como reservada.

(no desconozco en este punto, desde un nivel más alto, la preocupación que en torno a la Modernización del Estado me sigue generando la ¿existencia? de la Estrategia Digital y el real interés de potenciarla desde el propio gobierno)

Desde la comunidad de open data o datos abiertos estoy seguro que seguiremos expectantes esta importante declaración implícita –siempre se supone que lo lanzado implica importancia y valoración en si mismo de lo que se lanza- y su evolución que cumpla las expectativas en todo lo que significa para la ciudadanía y su enorme potencial.

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OpenData para Chile

Las instituciones en su quehacer concentran datos. Muchos de ellos no corresponden a información sensible o datos personales —registros RUTificados— entonces cabe preguntarnos ¿por qué no poner a disposición de la ciudadanía estos datos?, si muchos de ellos analizan lo-público ¿por qué guardarlos, sin vida, en el fondo de un disco?.

Algunos definen Open Data como “una filosofía y práctica que persigue que determinados datos estén disponibles de forma libre a todo el mundo, sin restricciones de copyright, patentes u otros mecanismos de control. Tiene una ética similar a otros movimientos y comunidades abiertos como el código abierto (open source en inglés) y el acceso libre (open access en inglés)”.

El concepto de OpenData es afín al de OpenGovernment en su base, que invita a abrir las puertas y ventanas para que la ciudadanía pueda acceder a datos y servicios de una forma en la que antaño le eran vedados. Uno de los motivos por los que la participación civil se ha estancado —registros electorales, ausentismo electoral— es precisamente por que los esfuerzos se centran en motivar una vez cada 4 u 8 años por medio de ofertones y  publicidades dignas de Colgate. ¿Qué pasa durante ese tiempo?, ¿acaso no importa la participación en el intertanto o, quizá peor aún, aquella participación se convierte en un estorbo o amenaza para la institucionalidad?, ¿flojera?. ¿Accountability solo para discursos pomposos en espanglish y no como motivo de fondo?.

Para una mayor comprensión acerca del punto, les invito a ver las experiencias que se están desarrollando en Estados Unidos, Vancouver , Toronto , Australia , Nueva Zelanda , Londres. En Inglaterra por ejemplo pueden responder cuanto gastan en sitios web los condados ¿nosotros podemos?, también pueden ver las estadísticas criminales que tiene la policia. ¿Por qué no georeferenciarlas?, si las instituciones no tienen tiempo para hacerlo —es válido que el Estado no tenga recursos {tiempo, dinero, personas} para ello o hayan prioridades más arriba— por que no obtener apoyo de otras entidades en lo publico que lo apoyen en su labor?. Imagino que los centros de pensamiento y organizaciones no gubernamentales tienen harto para decir en este punto.

¿Por que no pensar en realizar una iniciativa a nivel comunal, por ejemplo en Curicó, regional como intentamos en MauleLabs en Maule en Cifras o bien, pensar a nivel nacional, generando un reservorio de datos que actualmente se encuentran dispersos a través de la web?

La reconstrucción puede ir más allá de volver a construir lo que ha caido, es la oportunidad de construir una mejor sociedad.

¿Por dónde partimos?

Links recomendados
¿data.gob.cl?

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De transparencia, legisladores y municipios

La Ley 20.285 o la “ley de acceso a la información pública” tiene una dualidad que me parece interesante de analizar, ya que por lo positivo, obliga a ser riguroso en la publicación de todo lo publicable siempre que no afecte los típicos asuntos de “seguridad nacional” -como diria Jack Bauer- y afines, poniendo sanciones que de aplicarse podrían significar hasta la mitad menos del sueldo de la cabeza del servicio respectivo. Esto a mi parecer, luego del relajo ético al que asistimos, es necesario aunque probablemente insuficiente, como todas las medidas pro transparencia que puedan existir. Eso por un lado de la dualidad, por el lado positivo. Por el contrario, ver una ley de este estilo que entrará efectivamente al mundo real este 20 de abril, solo nos demuestra cuan pencas hemos sido como sociedad fiscalizando a quienes mueven miles de millones en recursos públicos y a su vez, cuan pencas han sido aquellos a quienes les pagamos miles de millones de pesos por hacer “profesionalmente” esa labor fiscalizadora: los diputados. El sistema no funciona.

Partimos mal desde el nombre: gol de media cancha
Puede ser un problema de mera forma, de esos que se piensa que no importan al cumplir un requerimiento funcional de legalidad, no obstante, creo que el espíritu de las leyes exige ser precisos en este punto. ¿Qué es la “información pública”? ¿Regula efectiva y transparentemente el acceso a la información pública?

Según la ley, la Información Pública tiene relación con: “ministerios, intendencias, gobernaciones, gobiernos regionales, municipalidades, fuerzas armadas, de orden y seguridad publica y los organos y servicios publicos creados para el cumplimiento de la labor administrativa”. Impecable, si no tenemos en cuenta que nuevamente tenemos un gol de media cancha, digno de Zoom Deportivo, de nuestros sabios, honestos, probos, esforzados y honorables legisladores. Muy fino, muy fino. Los cortesanos de la Corte Suprema tampoco están dentro de la categoría…

Por que, como sabrán, gran parte de los recursos que obtienen provienen efectivamente de fondos públicos. Supongo que estamos todos de acuerdo en ese punto ¿o no es así? Entonces, ¿qué se esconde? ¿que es lo que no podemos ver?

La indolencia hecha transparente
Pero hay algo que me inquieta. Claramente quienes diseñaron el transantiago no viajaban en locomoción pública. Quienes piensan nuestras políticas de salud tienen Isapre y quienes velan por el bienestar y calidad de la educación pública fueron educados en colegios privados al igual que sus hijos. La indolencia se vuelve transparente y lo peor de todo, el desconocimiento de los propios parlamentarios y comisiones de transparencia, acerca de la realidad de instituciones, en particular, de los municipios.

La municipalidad equilibrista
Salvo contadas excepciones, los municipios no son maquinarias generadoras de dinero como aquél árbol en el que todos hemos soñado alguna vez. Si el dinero fuese el problema, quizá hasta sería simple de resolver.

Nuestros sabios legisladores no entienden que hay municipios que inclusive tienen restricciones de uso de electricidad en sus instalaciones. No conocen de la intermitencia de la red eléctrica en sectores apartados ni menos del aislamiento al que por su propia negligencia mezclada con la mano invisible tienen en lo relativo a internet, pilar en el que se basa gran parte de la ley como via de exposición de información (transparencia activa) y petición de la misma por parte de la ciudadanía (transparencia pasiva).

Para vuestro conocimiento señores honorables diputados y senadores que aprueban leyes que solo dejan en evidencia que su trabajo en terreno no es tal, en el último informe de Estrategia Digital, se muestra que el 79% de los municipios tienen sitio web, por lo que ya entenderemos que aquel 20% restante tendrá que comenzar a destinar fondos de cuentas sociales, educación o quizá de la propia salud pública para cumplir la normativa. No faltará el alcalde que en pos de no ver reducido su sueldo a la mitad, quizá echará mano a alguna triangulación trucha. ¿que les parece? Touché nuevamente queridos parlamentarios. Es el mejor argumento para aparecer en temporada de elecciones en pantalla mostrando su “profunda preocupación” por el uso de los mismos recursos.

Para quien lee este post, probablemente si no es diputado o senador -como Adolfo Zaldívar– tendrá algun grado de alfabetización digital a cuestas y verá que el problema es solucionable por muy artesanal que la solución sea. Aquí es donde aparece a su vez la ironía del destino en carne y hueso: el solucionador. Probablemente si usted visita alguna organización -y sobre todo las públicas- podrá ver el “amor” que le tienen al personal de informática, al menos cuando aquel personal existe. Aquel “amor” es proporcional a la cantidad de filtros de la red.

El encargado de computación
Existen municipios que no tienen departamento de informática. Puede que no sorprenda, pero inclusive existen municipios en los que ni siquiera existe UN encargado de informática. Pero supongamos que existe. La labor básica asignada a los “encargados de computación” de los municipios es de soporte, el solucionador de problemas, el que le hace la vida color de rosa a la señora que no puso atención al curso de alfabetización digital por estar conversando de la noticia que vio en lun con su socia del lado. Aquel “encargado de computación” en un grado de evolución mayor, tuvo que hacerse cargo de lo telemático del municipio, servidores y redes se agregaron a su labor de solucionador de problemas express. Con un poco más de evolución, quizá llegó inclusive a encargarse del sitio web del municipio -pasando a ser departamento de marketing, turismo y cultura y relaciones públicas de una vez- y, desde luego, teniendo como trabajo hacerle las diapos al alcalde, que no entiende que alfabetización digital es más que saber enviar correos electrónicos. Ese ya reventado funcionario ahora tendrá que hacerse cargo de la incompetencia de quienes aun no entienden la magnitud de la avalancha que tienen frente a sus narices. Presiento que algo sucederá pronto.

Es lamentable ver como tras la barrera de humo de derechas, izquierdas, arribas y abajos, algunos optaron por hacer de todo esto un gran espacio para obtener beneficios personales. Cosanguineidad mezclada con ansias de poder, trenzadas con ambición sin límite y descaro afín. Más lamentable ver que esto mismo queda en evidencia en una propia ley de transparencia. Ni tanta frambuesa, ni tanto crack.

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!…
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!…

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!

Cambalache, Enrique Santos Discépolo

¿Seamos transparentes realmente? ¿Veamos las bitácoras de automóviles de diputados, senadores y ministros de la corte? ¿Mostremos sin verguenza cual es nuestro capital accionario y dónde está puesto hasta el centavo? ¿Expongamos a la opinión pública cuales aportes se recibieron y a que fueron destinados en las campañas durante temporada de elecciones?

¿Nos hacemos cargo, finalmente, de quienes somos y de lo que hemos hecho? Ese, es el tema de fondo.

Políticas de transparencia no es lo mismo que política transparente.

CC:
Sergio Correa de la Cerda
Roberto León Ramírez
Juan Antonio Coloma
Jaime Gazmuri Mujica

Enlaces recomendados
La ley de transparencia

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