La estatua del Papa

Esto me parece un déjà vu. Creo haber escrito este post pero con otras palabras. Si bien se ha cancelado el Papa Bicentenario -de dimensiones bíblicas- que se quería poner en pleno barrio Bellavista de Santiago, me parece interesante algunas hebras de la conversación. Más aún luego de ver los comentarios en este post.

Primero: Curicó ya tiene uno :p
La estatua de JP2 no será la primera en Chile. Hace algunos años, en la política pro monumentos gigantes impulsada en Curicó -hablaré del tamaño líneas más abajo- apareció la estatua un poco mayor que tamaño natural, a las afueras del Estadio La Granja. A diferencia de Santiago, en la comarca eminentemente conservadora, no hubo mayor debate, lo que dió un espectáculo de pésimo gusto al posicionarlo justo en frente de otra estatua, en donde un jinete montado golpea a una vaca. Es cierto, Ghandi ganó y lo pusieron enfrente a árboles y naturaleza de la Alameda. Dejándo de lado la ironía, JP2 es un símbolo, vale decir, “representa” ciertos conceptos los que, a mi modo de ver, distan notablemente de una vaca golpeada.

El tamaño
Somos humanos. Creemos biológicamente que más es mejor y ha sido así desde el inicio de los tiempos, mostrando predominio y fuerza por tamaño, ya que es la forma primitiva de distinción. Es cierto, hay logros notables como la propia Torre Eiffel, con la salvedad que el tamaño en ese caso no fue para evitar la micción de parroquianos de Bellavista. El problema del “porte” es un clásico, medir, medirse, comparar, para perder o ganar viene en la genética humana.

El aporte
¿Da valor a aquel punto de la ciudad la estatua?. Lo ignoro, pero echando a volar mi imaginación, presiento que hay varios fajos con cara de Andrés Bello detrás de su construcción. Ignoro también el ítem del gasto -¿o inversión?- aunque también presiento que va con cargo a la cuenta de marketing. Independiente de eso, me parecería genial que la universidad en cuestión asignara tales recursos a becas o beneficios para futuros estudiantes. De igual modo, sería genial que los mecenas conservadores pudiesen enfocar en tal sentido su filantropía. JP2 estaría orgulloso :-)

Liberar el deseo
Crear una estatua de lo que sea puede ser un deseo humano. Es. La universidad en cuestión si tiene el deseo de rendir tributo a JP2 está en todo su derecho. Viene a mi mente algunos de los campus universitarios chilenos de universidades tradicionales, en donde además de esculturas, existen enormes homenajes a momentos históricos, próceres y filántropos locales, etc., vale decir, cuando quieren poner una estatua de proporciones lo hacen. ¿A donde apunta todo esto? A que si efectivamente la universidad desea rendir tal tributo, pudo hacerlo inclusive desde el momento de planificar la construcción, no solo arquitectónicamente definiendo un espacio en la construcción sino por ejemplo, homenajeando por medio del nombre del campus recientemente construido. Sin decretos, sin municipio, sin filtros.

Chile multicultural y ¿consecuente?
Existe un tema importante que vale la pena distinguir. Creer en Dios no implica creer en una Iglesia en particular (como algunos intentan confundir en los comentarios del post linkeado arriba). Tener una espiritualidad elevada no tiene que ver únicamente con tener filiación en alguna de las religiones que se disputan a los creyentes por diversos medios, unos más públicos que otros, unos más selectos que otros. Los monumentos son símbolos y JP2 también lo es dentro de un contexto particular, por esto, me parece raro tener este tipo de conversaciones aun cuando la Iglesia desde 1925 está separada del Estado en nuestro país.

Teniendo libertad de culto y siendo la religión un asunto personal-social -por lo de religar- me parecería apropiado rendir tributo a aquello en lo que creemos por medio de nuestras acciones y no por medio de un comprable ícono. Vale candy llenarse de vírgenes y santos si basureamos al resto, andamos con la mentira lista, nos hacemos los lesos cuando otros nos necesitan o usamos el poder de forma despótica.

Para finalizar, cabe recordar que alguien expulsó a los mercaderes del templo. Los templos del saber debiesen practicar la misma medida.

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Medios samaritanos, medios mercaderes del templo.

Está causando interés la sanción que la Dirección del Trabajo ha aplicado al Hogar del Buen Samaritano de Molina, mantenido por las Hermanas del Buen Samaritano y que lidera la “Madre Irene”. El Hogar del Buen Samaritano, tal como múltiples instituciones, cumple una labor esencial y, por cierto, una de las tantas de las que el estado no podría hacerse cargo en vista de otras obligaciones. Entre ellas, se hace cargo del abandono y cuidado de aquellos a quienes su familia o la sociedad en general ha dejado de lado, ocupándose del cuidado de su salud y de su vida en general. Cabe señalar, que felicito la labor que realizan, a pesar de no conocerla directamente, pero lo hago fundamentalmente por la preocupación por el otro, algo que en el mundo actual se ve cada día más escaso.

Ayer durante la mañana, por azar o por destino, me tocó oír un programa en una de las radios que más evito sintonizar, que es la Radio Tropical Latina. En ella, una encendida discusión ad misericordiam guiaba el sentido y peticiones, lo que desde luego promovía en los auditores la toma de una posición que, basada en la mezcla de asuntos distintos, intentaba lograr adhesión. Luego de iniciado el tema y la facilidad de tomar posición a favor en vista del interés público -promovido intensa y de algún modo irresponsablemente por prensa sensacionalista como RTL-, multitud de “representantes” han tomado parte activa del tema, yendo de cabeza en contra de las sanciones aplicadas. Durante aquel programa, incluso un par de senadores convenientemente “mostraron su preocupación” –cliché absurdo pero que vende- en torno al tema.

Cabe preguntarnos entonces, dejando del lado las cabezas calientes y corazones interesados, en como enfrentamos esta sanción de ser justamente aplicada por los inspectores. A riesgo de parecer un insensible, cabe señalar que cualquier institución que apoye y proteja a quienes más sufren tendrá todo mi apoyo, no obstante, me aparece sumamente extraña la posición de quienes por un aprovechamiento político intentan y desde luego, seguirán intentando invalidar una decisión de una entidad como la Dirección del Trabajo, gestión que debe apoyarse e incluso asignarse mayores recursos en vista de la falta de inspección que en el espacio del trabajo en general se requiere.

El Hogar de Cristo, la Fundación Las Rosas, Coaniquem, Teletón y otras, tienen dentro de su gestión un contingente de personal pagado que apoya la obra y el sentido de acción de cada una de esas instituciones, es decir, gente que entrega sus horas, conocimiento y trabajo y que, por lo mismo, merecen respeto y dignidad en las condiciones propias de su trabajo. Vale decir, las sanciones ante el incumplimiento de reglamentaciones como estas debe mantenerse y promoverse, fundamentalmente por quienes crean la reglamentación y a quienes he oído como se han ido en picada contra quienes aplican las sanciones que ellos mismos crean. El problema de fondo aquí es la igualdad ante la ley.

Me parece apropiado citar esto:

“Se podrá argumentar que los trabajadores deben recibir todos la misma protección. Sin embargo, en el caso de la Congregación de las Hermanas del Buen Samaritano, no se trata del mismo tipo de empleador, sino que se trata de la vocación de un servicio guiado por un espíritu cristiano.”
Homero Sepúlveda, Diario La Prensa, 14 de marzo.

¿El “sacrificio” se distribuye proporcionalmente? Por ejemplo, un hoyo en el piso no da las mismas opciones de caida a quien trabaja para una organización con fines de lucro que aquellas que no?

¿Si el estado se preocupa de proteger a los más pobres y promover la educación y salud, podemos aguantar todas las irregularidades que en el se detecten? Una cosa es la misión de la organización pero otra quizás tanto o más importante es el respeto por la legislación vigente en cada paso dado para cumplir tal misión, la que de no existir, inclusive desde la ética pone en duda la propia misión.

En una región eminentemente católica, una institución como el hogar del buen samaritano causa simpatía y aprecio, lo que está bien en el fondo ya que el sentido institucional de protección a mi parecer merece ser apoyado. No obstante, considero que, además de los intentos por evitar sanciones, las presiones que ejerce el gobierno episcopal nos retrotrae a las que ya creía antiguas discusiones entre las divisiones Iglesia – Estado. Está bien buscar nuevos estados espirituales y promoverlos, pero no está para nada bien muñequear decisiones basadas en nuestro señor jesucristo.

Si la labor de nuestros eminentes y honorables legisladores fue bien pensada, existirá la forma de apelar a la sanción en caso de ser injusta y se deberá seguir los trámites en pos de lograr una solución, es decir, el conducto regular. Si no, mostrará no que la Dirección del Trabajo e inspectores han actuado mal, sino la “gran calidad” de las reglamentaciones y legisladores.

Por lo mismo y podríamos verlo como una acción de real servicio público -en el extremo- nuestros representantes podrían pagar su error depositando en la cuenta que corresponda, el pago por la multa cursada. Misericordia y justicia a la vez.

Para finalizar, hago un triple llamado. Primero a apoyar a las instituciones que luego de un examen sean dignas de recibir el apoyo desinteresado y silencioso de quien desee hacerlo tanto laicas como confesionales. El segundo llamado, de la misma forma y apelando al mismo sentido de misericordia, el llamado es para ponerse una mano en el corazón por aquellos a quienes no se les respetan las mínimas condiciones laborales. El tercero y final es para realmente hacerse cargo de las condiciones laborales y su fiscalización, más aun en una región que históricamente se ha destacado por sacarle el quite a gastar por mejorar las condiciones de sus equipos de trabajo.

Es de esperar que a los representantes que visiten el Hogar del Buen Samaritano para “mostrar su preocupación” se les contagie el espiritu de aquel que detuvo su camino para ayudar al otro sin esperar nada a cambio. Eso es “vocación de servicio” y pasar desde “la contemplación” a la “acción” desinteresada.

Actualización
Martes 17 de Marzo

Mauricio Hernández, jefe comunal de la Inspección del Trabajo de Molina informa en la edición de hoy de Diario La Prensa que se realiza un proceso de fiscalización, pero no se han cursado multas.

Obviamente la declaración aparece en un reducido espacio, sin fotos de quien responde, en comparación con una sentida y “clamorosa” columna en la página completa -ya sabrán cuanto cuesta la plana- y con dos fotos explícitas. Casi publirreportaje como los que solemos ver de Cementos Bio Bio en el diario.

A ver. Algo no me calza. ¿Todo el berrinche del fin de semana ni siquiera había sido confirmado? ¿los medios locales solo respondieron al lobby misericordioso?¿Recularán en cuanto a “los hostigamientos” y “persecución” que hicieron nuestros “representantes” a la dirección del trabajo?¿Los “medios de comunicación”, “periodistas” y nuestros “representantes” se quedarán a ayudar a la causa del Buen Samaritano?.

Como diría mi abuelita, aquí alguien meó fuera del tiesto.

Para seguir tirando la alfombra, Hernández señala que existe un tiempo en donde pueden corregir las fallas detectadas. En el peor de los casos, se puede apelar a la multa!.

Enlaces relacionados
Parábola de El buen samaritano
Lobby en Diario La prensa, por Homero Sepúlveda (viernes 14 de marzo)
Lobby en Diario La Prensa, por Homero Sepúlveda (domingo 15 de marzo)
Lobby en Diario La Prensa, por Homero Sepúlveda (martes 17 de marzo)
Declaración del Jefe Comunal de la Inspección del Trabajo (martes 17 de marzo)
Problema de titular en Diario La Prensa(viernes 20 de marzo)
Congregación del Buen Samaritano celebra 30 años

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