Memento mori

Chile conoce a Karadima. A pesar de no haber pronunciado palabra durante estos días, emerge de todo esto una particular forma de ver el asunto, la que me sigue sorprendiendo. Podrá ser cierto/falso el asunto de fondo que pudimos ver en el reportaje de Informe Especial, tendrá que determinarse luego de las típicas investigaciones y procedimientos occidentales que intentan develar “una verdad” para el asunto, por lo que quiero llevarlos a un tema que pensé que teníamos resuelto. Y hace tiempo.

En el reporte, aparece como cercanos al cura se violentan y ofuscan cuando ven una cámara acercándose –ok, cada uno reacciona como quiere– pero a pesar de el inmenso cariño, alta estima o credibilidad que haya logrado en la feligresía –aceptemos que están entrenados para lograr este objetivo– me asombra el nivel de ceguera y sordera al que puede llegar el ser humano en pos de creer.

Recuerda que eres mortal
Puede sonar brutalmente básico, pero los mortales debemos responder por nuestros actos. De ser actos que no respetan la ley, deberá procederse a través de los canales encargados de la justicia. Asumo, como se puede colegir de lo anterior, que tanto curas como monjas son humanos antes que todo y, a pesar de que esto parece ser brutalmente básico también, me parece que puede ser uno de los motivos por los cuales la veneración surge. Una sotana o un hábito no hace al monje o monja, sino una entrega real hacia un fin superior, supremo, trascendente. Ser célibe tampoco asegura el logro de convertirse en una reserva espiritual.

“Fíjese, es que ha sido tan bueno”
Yo a lo más podré ser un hombre bueno. Ellos podrán ser santos. Esto no quiere decir que yo o ellos lo seamos. Somos humanos y como tales debiesen responder ante la justicia. Por más buenas que sean sus obras, tampoco justifica o evade del dominio de la justicia o cumplimiento de normas establecidas. El Hogar del Buen Samaritano debe cumplir con la normativa laboral. El Hogar de Cristo tambien. De hecho, el creer ciegamente tampoco justifica la violencia por parte de sus cercanos que, más que aportar, entorpece el camino hacia la justicia. Fanatismo le llaman.

Miedos de medios
Punto aparte –again– merecen nuestros nuevos diarios oficiales. Me parece haber visto esto antes pero a nivel pequeñ. Tuvo que aparecer ni más ni menos que en The New York Times para ser noticia en Chile. ¿Qué tal?. En este caso, mis felicitaciones a Informe Especial que encontró el modo de transmitir el reportaje pese a las presiones, cojones que le faltaron a Contacto cuando quiso transmitir la investigación de la Cámara de Diputados que aun esperamos.

Esto se pudo observar desde luego durante la visita digna de Ripley que hizo Bertone, con acusaciones viralizando país por país, lo que, desde luego, nuestros medios no cubrieron, mostrando así un ombligismo grotesco o bien una conveniente “mesura”.

Podremos creer en lo que queramos. Podremos tener la religión que deseemos y asumir sus postulados, pero ello no da pie a que en tal contexto las ovejas o los pastores tengan manga ancha para satisfacer sus personales intereses de ser reñidos con el marco legal –moral previo, desde luego– en el territorio en que se encuentren.

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Medios samaritanos, medios mercaderes del templo.

Está causando interés la sanción que la Dirección del Trabajo ha aplicado al Hogar del Buen Samaritano de Molina, mantenido por las Hermanas del Buen Samaritano y que lidera la “Madre Irene”. El Hogar del Buen Samaritano, tal como múltiples instituciones, cumple una labor esencial y, por cierto, una de las tantas de las que el estado no podría hacerse cargo en vista de otras obligaciones. Entre ellas, se hace cargo del abandono y cuidado de aquellos a quienes su familia o la sociedad en general ha dejado de lado, ocupándose del cuidado de su salud y de su vida en general. Cabe señalar, que felicito la labor que realizan, a pesar de no conocerla directamente, pero lo hago fundamentalmente por la preocupación por el otro, algo que en el mundo actual se ve cada día más escaso.

Ayer durante la mañana, por azar o por destino, me tocó oír un programa en una de las radios que más evito sintonizar, que es la Radio Tropical Latina. En ella, una encendida discusión ad misericordiam guiaba el sentido y peticiones, lo que desde luego promovía en los auditores la toma de una posición que, basada en la mezcla de asuntos distintos, intentaba lograr adhesión. Luego de iniciado el tema y la facilidad de tomar posición a favor en vista del interés público -promovido intensa y de algún modo irresponsablemente por prensa sensacionalista como RTL-, multitud de “representantes” han tomado parte activa del tema, yendo de cabeza en contra de las sanciones aplicadas. Durante aquel programa, incluso un par de senadores convenientemente “mostraron su preocupación” –cliché absurdo pero que vende- en torno al tema.

Cabe preguntarnos entonces, dejando del lado las cabezas calientes y corazones interesados, en como enfrentamos esta sanción de ser justamente aplicada por los inspectores. A riesgo de parecer un insensible, cabe señalar que cualquier institución que apoye y proteja a quienes más sufren tendrá todo mi apoyo, no obstante, me aparece sumamente extraña la posición de quienes por un aprovechamiento político intentan y desde luego, seguirán intentando invalidar una decisión de una entidad como la Dirección del Trabajo, gestión que debe apoyarse e incluso asignarse mayores recursos en vista de la falta de inspección que en el espacio del trabajo en general se requiere.

El Hogar de Cristo, la Fundación Las Rosas, Coaniquem, Teletón y otras, tienen dentro de su gestión un contingente de personal pagado que apoya la obra y el sentido de acción de cada una de esas instituciones, es decir, gente que entrega sus horas, conocimiento y trabajo y que, por lo mismo, merecen respeto y dignidad en las condiciones propias de su trabajo. Vale decir, las sanciones ante el incumplimiento de reglamentaciones como estas debe mantenerse y promoverse, fundamentalmente por quienes crean la reglamentación y a quienes he oído como se han ido en picada contra quienes aplican las sanciones que ellos mismos crean. El problema de fondo aquí es la igualdad ante la ley.

Me parece apropiado citar esto:

“Se podrá argumentar que los trabajadores deben recibir todos la misma protección. Sin embargo, en el caso de la Congregación de las Hermanas del Buen Samaritano, no se trata del mismo tipo de empleador, sino que se trata de la vocación de un servicio guiado por un espíritu cristiano.”
Homero Sepúlveda, Diario La Prensa, 14 de marzo.

¿El “sacrificio” se distribuye proporcionalmente? Por ejemplo, un hoyo en el piso no da las mismas opciones de caida a quien trabaja para una organización con fines de lucro que aquellas que no?

¿Si el estado se preocupa de proteger a los más pobres y promover la educación y salud, podemos aguantar todas las irregularidades que en el se detecten? Una cosa es la misión de la organización pero otra quizás tanto o más importante es el respeto por la legislación vigente en cada paso dado para cumplir tal misión, la que de no existir, inclusive desde la ética pone en duda la propia misión.

En una región eminentemente católica, una institución como el hogar del buen samaritano causa simpatía y aprecio, lo que está bien en el fondo ya que el sentido institucional de protección a mi parecer merece ser apoyado. No obstante, considero que, además de los intentos por evitar sanciones, las presiones que ejerce el gobierno episcopal nos retrotrae a las que ya creía antiguas discusiones entre las divisiones Iglesia – Estado. Está bien buscar nuevos estados espirituales y promoverlos, pero no está para nada bien muñequear decisiones basadas en nuestro señor jesucristo.

Si la labor de nuestros eminentes y honorables legisladores fue bien pensada, existirá la forma de apelar a la sanción en caso de ser injusta y se deberá seguir los trámites en pos de lograr una solución, es decir, el conducto regular. Si no, mostrará no que la Dirección del Trabajo e inspectores han actuado mal, sino la “gran calidad” de las reglamentaciones y legisladores.

Por lo mismo y podríamos verlo como una acción de real servicio público -en el extremo- nuestros representantes podrían pagar su error depositando en la cuenta que corresponda, el pago por la multa cursada. Misericordia y justicia a la vez.

Para finalizar, hago un triple llamado. Primero a apoyar a las instituciones que luego de un examen sean dignas de recibir el apoyo desinteresado y silencioso de quien desee hacerlo tanto laicas como confesionales. El segundo llamado, de la misma forma y apelando al mismo sentido de misericordia, el llamado es para ponerse una mano en el corazón por aquellos a quienes no se les respetan las mínimas condiciones laborales. El tercero y final es para realmente hacerse cargo de las condiciones laborales y su fiscalización, más aun en una región que históricamente se ha destacado por sacarle el quite a gastar por mejorar las condiciones de sus equipos de trabajo.

Es de esperar que a los representantes que visiten el Hogar del Buen Samaritano para “mostrar su preocupación” se les contagie el espiritu de aquel que detuvo su camino para ayudar al otro sin esperar nada a cambio. Eso es “vocación de servicio” y pasar desde “la contemplación” a la “acción” desinteresada.

Actualización
Martes 17 de Marzo

Mauricio Hernández, jefe comunal de la Inspección del Trabajo de Molina informa en la edición de hoy de Diario La Prensa que se realiza un proceso de fiscalización, pero no se han cursado multas.

Obviamente la declaración aparece en un reducido espacio, sin fotos de quien responde, en comparación con una sentida y “clamorosa” columna en la página completa -ya sabrán cuanto cuesta la plana- y con dos fotos explícitas. Casi publirreportaje como los que solemos ver de Cementos Bio Bio en el diario.

A ver. Algo no me calza. ¿Todo el berrinche del fin de semana ni siquiera había sido confirmado? ¿los medios locales solo respondieron al lobby misericordioso?¿Recularán en cuanto a “los hostigamientos” y “persecución” que hicieron nuestros “representantes” a la dirección del trabajo?¿Los “medios de comunicación”, “periodistas” y nuestros “representantes” se quedarán a ayudar a la causa del Buen Samaritano?.

Como diría mi abuelita, aquí alguien meó fuera del tiesto.

Para seguir tirando la alfombra, Hernández señala que existe un tiempo en donde pueden corregir las fallas detectadas. En el peor de los casos, se puede apelar a la multa!.

Enlaces relacionados
Parábola de El buen samaritano
Lobby en Diario La prensa, por Homero Sepúlveda (viernes 14 de marzo)
Lobby en Diario La Prensa, por Homero Sepúlveda (domingo 15 de marzo)
Lobby en Diario La Prensa, por Homero Sepúlveda (martes 17 de marzo)
Declaración del Jefe Comunal de la Inspección del Trabajo (martes 17 de marzo)
Problema de titular en Diario La Prensa(viernes 20 de marzo)
Congregación del Buen Samaritano celebra 30 años

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