¿Tradición? La vacante en la comarca

Venimos cambiando de mes, ese donde nos decían lo importante que era mantener las tradiciones vivas, sobre todo con autoproclamados defensores que, sin decirlo, lo dejaban suficientemente ambiguo como para que todos entendiéramos que se referían al Rodeo. Bueno, veamos si realmente las tradiciones les importan de verdad o un carajo.
Esta semana se celebró un nuevo aniversario de la primera fundación –recordar que tuvo dos fundaciones, si, partimos mal- y también la tradicional procesión donde tanto ateos como cristianos se reúnen, sobre todo cuando se trata de nuevos votantes posibles a semanas de una elección.
Pero hay otra tradición que parece que ha dejado de importar, quizá por ser competitiva o hasta por poner sobre la mesa valores relevantes para la comunidad, valores que van escaseando. Me refiero al de la elección de hij@ o ciudadan@ ilustre.
En algún momento, por un lejano 2014 consulté acerca del método de la elección, un reglamento, un set de condiciones para su definición. En ese momento, la respuesta era que estaba en elaboración un procedimiento que aún no estaba aprobado y estaba sólo en fase de análisis. Decía el documento como preámbulo o intro (“vistos” quizá) que “La necesidad de contar con una normativa y un proceso regular para la declaratoria de hijos y ciudadanos ilustres de la comuna de Curicó, que contemple una serie de consideraciones, entre ellas los principios y/o actuaciones en lo personal, profesional, social, cultural, político o religioso de ciudadanos que habiendo nacido o no en la comuna de Curicó, hayan realizado un aporte personal o profesional al desarrollo social, económico cultural, político o religioso de la comuna de Curicó, hayan sido estos aportes derivados de actuaciones dentro o fuera del territorio comunal.”
En ese momento, entre las condiciones, además de lo obvio que resulta para una mención de esta altura –imagínese usted- como la trayectoria y ejemplaridad (cito para tener una idea de magnitud “ejemplo de virtud a las generaciones presentes y futuras”), más allá de eso que es el punto de partida, se proponía que fuera presentado por el Alcalde, al menos dos concejales en ejercicio y una o más instituciones de la comuna. Una vez definido, plantea el documento, se hará la entrega en sesión extraordinaria, con, cito “dignidad acorde a la situación, entre ellas el Aniversario de la ciudad”. Desconocemos si esto se aprobó finalmente o sigue en la lista de pendientes.
Esta mención como señalamos, es entregada por el Concejo Municipal de Curicó. El último intento fue en octubre de 2015 cuando hubo un amago de abrir la decisión a la comunidad, quienes deberían llevar una carta al municipio exponiendo quiénes y por qué deberían de recibir esta mención, lo que al final no se supo en que quedó. Como el auto de los bomberos o el helicóptero de la Radio Libertad. Cosas que pasan en la comarca y que el mirón de la calle nunca alcanza a ver.
Bueno, pero como las cosas son lo que parecen ser, la lectura de ese momento fue que se habrían recibido cartas con postulaciones razonables, se habría abierto la elección a la comunidad y que la elección definida por la comunidad no habría acomodado a la autoridad ya que la candidata electa para esta mención no habría sido del total agrado de la mesa. Quepa recordar al perspicaz lector la validez de la antigua mesa y que se conserva en parte.
Un tema en si mismo es la forma de la elección, definir su realización y otra tanto o más interesante es a quién se le entrega la distinción. Por ejemplo, a pesar de la distribución equivalente entre hombres y mujeres en la ciudad, parece que no han sido mucho aporte las mujeres si vemos las 3 de 34 mujeres que han sido galardonadas a la fecha. Si, una pista importante para un nuevo reconocimiento podría ser que el lote machista reconociera a alguien de aquella mitad de la ciudad.
¿Esto es una tradición que data de 1951? ¿Lo consideramos como tal o sólo el rodeo lo es? Si decimos que lo consideramos como una tradición, parece que la hemos incumplido. Si consideramos que no debemos mantenerlas, partamos por eliminar el Rodeo u otras tradiciones tanto o más nefastas.
Me parece que es importante mantener esta distinción, pero no sólo por el hecho de mantenerla como tantas acciones que al final no sabemos para qué las estábamos haciendo, sino para valorar la importancia de la buena ciudadanía, del aporte de cientos de ciudadanos a lo común y comunitario. En estos términos, coincido con lo de buscar en quienes sean un ejemplo de virtud a las generaciones presentes y futuras como decía el texto, retomando así este u otros incentivos a la construcción de una ciudad mejor desde las pequeñas a las grandes acciones.
Si, aún no pasamos la noche oscura. Todavía mantenemos guardados los planos del Pres y el metalcón sigue campeando mientras el hospital pasará el 2020. Las queserías, los plásticos chinos y los casinos se toman la ciudad. Nos seguimos metiendo en problemas por no dimensionar la magnitud de nuestras decisiones, sobre todo en obras. En fin, seguimos chocando aún con ciertas murallas. De todos modos, en fechas donde valoramos la fundación en primera y segunda instancia, quepa valorar también a quienes se esfuerzan por mover la línea de lo posible y traspasarla positivamente, por el buen actuar y que efectivamente, sirvan de ejemplo de virtud a las generaciones. Imagen. En la gráfica aparece el último llamado a promover a posibles candidatos a optar a esta distinción, entrega que finalmente no se concretó.

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