Ellos y nosotros

En la última entrega decíamos que el primero que marcara la línea de definición ganaría el juego. Del veredicto de culpabilidad emanado desde el poder judicial, se establece una nueva línea: si antes podíamos identificar dos grupos en el concejo municipal dividiendo entre los electos y los nuevos concejales, esta definición se fortalece ahora entre quiénes son culpables de quienes no lo son, y cómo lo decía el comienzo, quien marcara la línea ganaría.

Quien había expresado una permanente necesidad de mayor información acerca de los temas y también la solicitud de una necesaria auditoría para verificar el estado financiero del municipio, fue en su momento el concejal Francisco Sanz. Pero el hecho político que rompe el esquema en la mesa es la salida del concejal Sebastián Maturana de la sesión de concejo, en la primera reunión posterior a conocerse el veredicto. Independiente de regresar en la segunda parte y de lo tosco que pueda haberse visto (reunión desarrollándose en una población, con comunidad y vecinos), define una posición necesaria frente al absurdo y desfachatez imperante.

El sentido común le diría a cualquier persona en un cargo de representación popular y posterior a una sentencia de culpabilidad, que lo razonable es dejar el cargo además de lo razonable es lo deseable, además de lo deseable es lo ético, además de lo ético es el imperativo de decencia mínima a la que podría esperar la ciudadanía de alguien que señala ser su representante. Pero como lo decíamos en la entrega anterior ellos no renunciarán.

Recordemos cómo se han desarrollado los hechos: en el primer momento simplemente se subestimó una acusación de parte de la ciudadanía (conferencia de prensa, festín de redes, etc.), luego en camino judicial se dijo que eran ataques políticos, para finalmente llegar a una sentencia donde se afirma la culpabilidad. El fundamento operativo es que no llega el papel. Pero bien, no se podrá esperar mejor estándar de quienes han estado disponibles para falsificar documentos en pleno uso de su cargo. Esto es grave. Sobre todo si consideramos que tuvimos al menos un periodo en donde toda la mesa está cuestionada (periodo pasado). Hoy, parece no importar que el set de culpables votó y decidió con/por dinero público inclusive.

Por eso es relevante la salida del Concejal Maturana de la sesión. Sin ser imputado, sale de la sala. Ya está en la línea del frente, ganó su lugar pionero y esperaríamos que los pendientes se sumarán. Sanz ha mostrado estar a medio camino. Quepa antes de proseguir, recordar que estos dos representantes forman parte del PPD y RN, dos de los partidos sin representación durante el periodo pasado. En el caso de la concejala Maturana no queda clara su posición, en tanto que para el concejal Canquil perder un millón de dólares no presenta mayor problema y el concejal Ahumada no parece querer desmarcarse del alcalde, aun cuando deberá matar al padre para intentar lograr su siguiente paso.

Curicanas y curicanos, estamos frente a un desmadre histórico. De mantener la línea judicial, el propio alcalde se sumaría al set, lo que explicaría la pasividad con que ha abordado el caso. La primera autoridad comunal ya dijo que esto era un “festín de redes sociales”, subestimando el problema y poniendo el foco en la propia ciudadanía y no en su concejo.
¿Cuántos acuerdos que afectan a toda la ciudad cerraron en ese periodo?.
Por eso es relevante la definición del concejal Maturana, una definición que ningún concejal del periodo pasado podría haber hecho.

No olvidar que las deudas y pendientes nos llevan a mirar al pasado, lo que mientras se mantenga pendiente seguirá pasando. Pasado, pasado, pasado. Mientras, las definiciones reales, las de futuro, seguirán a la espera. La ciudad seguirá creciendo, seguiremos pensando que los lomos de toro y semáforos lograrán solucionar problemas sistémicos de décadas sin abordar. Abrimos entonces la pregunta fundamental: ¿perdemos otros cuatro años o proyectamos la ciudad del futuro?

La línea de futuro está puesta. Veamos cómo se define este concejo.

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Marcelo Aliaga

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