Calidad de vida para Región del Maule (2017)

Hace algunos días se presentó la versión 2017 del Indicador de Calidad de Vida Urbana (ICVU). Para quienes vieron el tratamiento de este indicador en los dos principales diarios en papel de la región, por tiempo o por espacio, se puso el foco en los lugares que tuvieron nuestras tres comunas presentes en este índice. En efecto, Curicó, Talca y Linares son las únicas comunas de la región que logran aparecer y en una posición un tanto desmejorada.Bueno, de plano bien distante de lo que es el promedio nacional del índice.

El índice
Este índice mide 5 ámbitos que son el resultado de la depuración de más de cien variables iniciales: Condición Laboral, Ambiente de Negocios, Condiciones Socio Culturales, Conectividad y Movilidad, Salud y Medio Ambiente y Vivienda y Entorno.

En la publicación “Huellas del proceso de metropolización en Chile”, aparece este instrumento inicialmente comparando el año 2012 con 2002. Ha aparecido año a año desde 2012, entregando un importante set de datos para estos seis últimos años. Cada año se realiza el análisis en los 5 ámbitos por comunas y se expone un ranking de calidad de vida. En efecto, los rankings son odiosos, entre otras cosas por la comparación entre peras y manzanas, condiciones de origen y todo tipo de circunstancias que moldean cada resultado, pero nos permiten comparar.

La región
La primera comparación que me parece pertinente, no es la de ciudad, sino la de región. Lejos de realizar la comparación de valor del indicador, creo que la inicial es la de ver, en un ranking de calidad, primero la cantidad de comunas por cada región que logran siquiera estar presentes en el análisis, vale decir, una especie de cobertura por cada región. Agrupando las comunas por cada región y comparando con la cantidad total de comunas por cada una de ellas (ratio), nuestra región queda como Top3 en menor cobertura (3 comunas de 30 en total), lo que para versiones anteriores del indicador no era muy distinto si recordamos que desde hace poco se han sumado Curicó y Linares.

Las 3 comunas
En el caso de las comunas de la Región del Maule que lograron aparecer -Curicó, Talca, Linares- esta sería la trayectoria para el indicador.

Se observan trayectorias similares, aunque con un par de detalles, por una parte el nivel creciente de Talca, en tanto que Curicó tiene un notable retroceso al llegar a 2017. Veamos con mayor detalle cada una de los 5 ámbitos por separado, ya que hacen referencia a la ponderación final ya que no tienen el mismo valor (verificar la publicación original).

Condición laboral
“Referido a variables que miden las facilidades de acceso al mercado laboral, ingresos, capacitaciones, desarrollo profesional y protección social de los residentes”.

Podemos ver que Curicó se diferencia de Talca y Linares, manteniendo una trayectoria a la baja.

Ambiente de negocios
“Referido a variables económicas manifiestas que permitan corroborar que la ciudad y/o comuna es un medio urbano favorable para la generación de inversiones privadas y/o emprendimientos por cuenta propia”.

Se aprecia una similitud hasta 2016 entre Talca y Curicó, diferenciándose de Linares en 2015.

Condiciones socioculturales
“Referido a la medición de variables relativas al nivel de participación de la población en organizaciones sociales, así como a los niveles de seguridad y educación que afectan la formación de capital social”.

Conectividad y movilidad
“Referido a la medición de variables relacionadas con las condiciones de la infraestructura de conectividad, movilidad y seguridad vial de la población residente”.

Salud y medio ambiente
“Referido a la medición de condiciones de salud de la población en relación a enfermedades que presentan una mayor correlación con las condiciones ambientales y su medio antrópico”.

Vivienda y entorno
“Referido a variables que dan cuenta de la calidad de la vivienda, nivel de hacinamiento e inversión en el espacio público más próximo para sus residentes”.

(en edición)

// 3

Ellos y nosotros

En la última entrega decíamos que el primero que marcara la línea de definición ganaría el juego. Del veredicto de culpabilidad emanado desde el poder judicial, se establece una nueva línea: si antes podíamos identificar dos grupos en el concejo municipal dividiendo entre los electos y los nuevos concejales, esta definición se fortalece ahora entre quiénes son culpables de quienes no lo son, y cómo lo decía el comienzo, quien marcara la línea ganaría.

Quien había expresado una permanente necesidad de mayor información acerca de los temas y también la solicitud de una necesaria auditoría para verificar el estado financiero del municipio, fue en su momento el concejal Francisco Sanz. Pero el hecho político que rompe el esquema en la mesa es la salida del concejal Sebastián Maturana de la sesión de concejo, en la primera reunión posterior a conocerse el veredicto. Independiente de regresar en la segunda parte y de lo tosco que pueda haberse visto (reunión desarrollándose en una población, con comunidad y vecinos), define una posición necesaria frente al absurdo y desfachatez imperante.

El sentido común le diría a cualquier persona en un cargo de representación popular y posterior a una sentencia de culpabilidad, que lo razonable es dejar el cargo además de lo razonable es lo deseable, además de lo deseable es lo ético, además de lo ético es el imperativo de decencia mínima a la que podría esperar la ciudadanía de alguien que señala ser su representante. Pero como lo decíamos en la entrega anterior ellos no renunciarán.

Recordemos cómo se han desarrollado los hechos: en el primer momento simplemente se subestimó una acusación de parte de la ciudadanía (conferencia de prensa, festín de redes, etc.), luego en camino judicial se dijo que eran ataques políticos, para finalmente llegar a una sentencia donde se afirma la culpabilidad. El fundamento operativo es que no llega el papel. Pero bien, no se podrá esperar mejor estándar de quienes han estado disponibles para falsificar documentos en pleno uso de su cargo. Esto es grave. Sobre todo si consideramos que tuvimos al menos un periodo en donde toda la mesa está cuestionada (periodo pasado). Hoy, parece no importar que el set de culpables votó y decidió con/por dinero público inclusive.

Por eso es relevante la salida del Concejal Maturana de la sesión. Sin ser imputado, sale de la sala. Ya está en la línea del frente, ganó su lugar pionero y esperaríamos que los pendientes se sumarán. Sanz ha mostrado estar a medio camino. Quepa antes de proseguir, recordar que estos dos representantes forman parte del PPD y RN, dos de los partidos sin representación durante el periodo pasado. En el caso de la concejala Maturana no queda clara su posición, en tanto que para el concejal Canquil perder un millón de dólares no presenta mayor problema y el concejal Ahumada no parece querer desmarcarse del alcalde, aun cuando deberá matar al padre para intentar lograr su siguiente paso.

Curicanas y curicanos, estamos frente a un desmadre histórico. De mantener la línea judicial, el propio alcalde se sumaría al set, lo que explicaría la pasividad con que ha abordado el caso. La primera autoridad comunal ya dijo que esto era un “festín de redes sociales”, subestimando el problema y poniendo el foco en la propia ciudadanía y no en su concejo.
¿Cuántos acuerdos que afectan a toda la ciudad cerraron en ese periodo?.
Por eso es relevante la definición del concejal Maturana, una definición que ningún concejal del periodo pasado podría haber hecho.

No olvidar que las deudas y pendientes nos llevan a mirar al pasado, lo que mientras se mantenga pendiente seguirá pasando. Pasado, pasado, pasado. Mientras, las definiciones reales, las de futuro, seguirán a la espera. La ciudad seguirá creciendo, seguiremos pensando que los lomos de toro y semáforos lograrán solucionar problemas sistémicos de décadas sin abordar. Abrimos entonces la pregunta fundamental: ¿perdemos otros cuatro años o proyectamos la ciudad del futuro?

La línea de futuro está puesta. Veamos cómo se define este concejo.

// 11