Daño ilustre

El 21 de octubre de 2015 el municipio hizo el llamado a la comunidad a elegir al nuevo ciudadano ilustre. Esta vez y de forma inédita para la comarca singular, el resultado vendría bajo sugerencia de la propia ciudadanía y no desde una mesa cerrada de mentes preclaras que definen quién es realmente ilustre y quienes en definitiva no.


 
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El premio de ciudadano o hijo ilustre se entrega durante el aniversario fundacional de La Agrópolis, en octubre, pero, sorpresa: durante 2015 no hubo entrega. Nos enfrentamos a los siguientes escenarios

    1. No hubo candidatos
      La campaña no logró la comunicación suficiente y ni siquiera hubo candidatos sugeridos. Esta afirmación es falsa ya que por redes sociales se expuso un set de candidatos entre los que se encontraban al menos figuras de la televisión, del acontecer judicial y del deporte. Como en ocasiones anteriores, la forma no ha obstado para asignar vía mesa de concejo el galardón, por lo que se excluye la salida de “no se cumplió con la formalidad solicitada”, en caso de querer salvar la situación.
    2. Si hubo candidatos
      Deciamos en el punto anterior que si hubo candidatos, lo que nos sitúa frente a esta opción como la real y ante estos escenarios posibles:

      1. Se nos olvidó entregar el premio
        El premio se ha entregado cada año de manera ininterrumpida desde hace 16 años (desde 2002) como consta en la web del municipio. Esta opción parece no ser la real, viendo que en estos últimos 16 años incluso ha sido entregado más de un premio por año y, al revés, ha quedado la sensación de que podría haberlo ganado alguien más, vale decir, candidatos no faltarían. Olvidar la entrega del premio es como olvidar la Fiesta de la Vendimia y, el propio llamado a postular candidatos muestra que tenían perfectamente claro que debía entregarse el premio.
      2. No se nos olvidó entregar el premio
        1. Vamos a entregar el premio pero no ahora
          Es una opción factible, aunque rara. De todos modos ya no se entregó en 2015, exponiendo a lo menos una desprolijidad ya que si notamos esto ahora, este 2016 si o si habrá galardonado o galardonada: en 2016 habrá dos premios. Raro tanto si se entregan en dos ceremonias distintas -desprolijidad- como si se entregan dos en una  misma ceremonia -abre la pregunta a por qué entonces no se entregó antes.
        2. El 2015 no hay ni habrá premio
          Es compleja esta opción y si me preguntan, la más factible. Candidatos habían, no se les podría haber olvidado entregar el premio. ¿En qué punto se trabó la elección? ¿Los candidatos no fueron del gusto de la mesa? ¿La ciudadanía tuvo un criterio no compartido por quienes debían poner la firma?

El daño
Si pensamos en participación ciudadana en la comarca singular, nos deberían aparecer al menos dos importantes: Pres Curicó y la encuesta Minvu acerca del Cerro Condell. En ambos casos, pero con mayor énfasis en el caso de Pres, queda la sensación de que la ciudadanía simplemente se usa para intentar validar opciones o bien para permitir a futuro afirmar que “hicimos participar a la ciudadanía del proceso”. En el penoso caso de Pres, aún con pendientes luego de casi 6 años y con garantes del más alto nivel incluso, para amarrar los compromisos allí explícitos. Esto, de repetición, se va transformando en cicatriz y de paso genera falta de credibilidad en nuevos procesos de participación por más honestos y auténticos que sean: ¿para qué participar si finalmente no se tomará en cuenta las opciones definidas por la ciudadanía o bien no se cumplirá los acuerdos tomados en base a esa participación? ¿Por qué asistir y dar mi tiempo -incluso lágrimas y emoción- a iniciativas que he visto que no se cumplen ni honran su palabra?

Esta nueva versión del galardón, que muestra a un ejemplo vivo, al modelo a seguir para la ciudad, abría una nueva etapa, ya fuera del designio casi a dedo -como cuando ponen nombres a las calles por ejemplo- de parte del concejo municipal, que como cualquier ordenanza, resolvía a su gusto. La definición de los candidatos para una elección abierta y colaborativa, mostraba una nueva actitud frente a algo tan importante como la definición del arquetipo anual, de los valores que él o ella representan o representaban, más aún en tiempos de podredumbre ética como los que estamos viviendo hoy en la ciudad.

Al parecer, nuevamente, el concejo pleno queda en deuda.

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Marcelo Aliaga

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