El binominal nos “garantiza” que el duopolio siga existiendo. Es un “garante” de la “democracia” y el “equilibrio” (claro que nunca se han cuestionado que el equilibrio lleva al estancamiento).
A pesar de lo que pudiste creer, encuentro razonable la aspiración y sucesión en el caso de los alcaldes que hayan efectuado un buen trabajo, principalmente por que sueltan un cargo en el que pueden apernarse indefinidamente -alcaldías- y pueden optar a sacar a quienes llevan décadas en la cámara sin soltar la teta (en este caso, Sergio Correa de la Cerda). El punto en el que no estoy de acuerdo, es en donde es casi independiente de la ciudadanía el que sea o no Diputado, en el sentido de que el “gran” desafío es ganar el cupo y no la elección.
Entiendo el listado de alcaldes que has agregado para enriquecer tu argumento, pero permíteme filtrar y dejar fuera aquellos que fueron “asignados” a ser alcaldes y que aun siguen profitando de la vida política sin mayor vergüenza, partiendo por la mismísima dama de la Ley de Alcoholes y nuestro flojo diputado.
Saludos!
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